EL DÍA DE SAN ODILÓN 3 DE ENERO. FUE UNA FECHA TRÁGICA
En la noche de la fiesta de san Odilón Abad los helicópteros movieron sus hélices sobre Caracas y la capital del país hermano fue bombardeada por los sicarios de Donald Trump el nuevo Herodes, el gran verdugo apocalíptico, asaltaron la vivienda de Nicolás Maduro Moro y, habido y maniatado por los sicarios, esposado y con pihuelas en los pies lo trasladaron a un portaviones y desde allí fue llevado preso a NY.
El derecho internacional fue pisoteado pero el cara de cerdo ojiporcuno se jactaba de haber invadido Venezuela. Aquí mando yo. Todo vuestro petróleo es nuestro. A tomar por culo.
San Odilón el monje benedictino que desde los cielos veía el asalto debió de estar que trina y dejó caer desde lo alto del cielo una maldición contra el verdugo de los derechos humanos que no acabará su mandato y dentro de un mes lo cantarán el gorigori.
Morirá de un ictus o de un ataque al corazón. Fue precisamente este monje benedictino el que instituyó la fiesta de los fieles difuntos el 2 de noviembre y desde entonteces suenan los himnos mortuorios en los cementerios, se esparcen sobre el cielo las notas del Dies Irae y del Requiem aeternam.
─Padre ¿Cuánto vale una tremenda? ─ le gritó a don Florindo que fue profesor mío en el seminario un gitano cuando estaba enterrando a su padre.
─Lo que tú quieras, hijo
El hijo del difunto de la raza calé sonriéndose generoso le dio mil duros al preste. Pero en los funerales de Trump no habrá tales antiguallas. Le cantarán un kadish los rabinos.
El cuerpo de los déspotas es también para la tierra porque no hay gobierno que permanezca muchos lustros ni mal que cien años dure. Amen. Dios nos coja confesados. A tuerto o derecho nuestra casa hasta el techo
domingo, 04 de enero de 2026
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