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lunes, 19 de diciembre de 2022

 TURGUENEV ALMA RUSA

 

En 1840 Rusia padeció un invierno tan crudo que se secaron hasta los robles. Murieron muchos bosques, el Volga se congeló, se esquilmó la caza y en las aldeas los mujiks perecieron de frío o de inanición. Se organizaron rogativas y las iglesias de las aldeas estaban de bote en bote con el pueblo arrodillado frente a los iconos y los popes suplicando la divina intercesión.

 He vuelto a abrir un libro de uno de mis escritores rusos favoritos Iván Turguenev “narraciones de un cazador”.

Siempre acostumbro a insertar una fecha al final de la página de los libros que me transportaron a los paraísos de la imaginación (fui desde niño empedernido lector… la cachimba fue mi compañera de viaje a lo largo de mis vigilias pues sin el humo de mi pipa no hubiese sido capaz de aguantar el traqueteo de este tren de la literatura que nos hace viajar por mundos sin moverse de sitio) pone una fecha 3 de enero de 1993.

 Pasaron pues treinta años. A lo largo de estos seis lustros mucho ha cambiado el mundo pero yo sigo aferrado a mis sueños calentando la silla en el aposentillo de mi chiscón carreteando libros yendo y viniendo a los tenderetes de lance en la Cuesta Moyano acumulando sabiduría y dolor pues ya dijo el sabio Salomón que saber allega pesares.

Mucho mejor entregarse al nefelismo de las nubes del no saber receta para ser feliz. Yo pobre de mí fumo leo y no practico el nefalismo de los abstemios porque a lo largo de mis días apuré una cuantas garrafas.

 Nefelismo es estar en las nubes y nefalismo es abstenerse del vino y de las mujeres. Yo no practico esos vicios. Leo y sufro.

 Me gustan los rusos sobre todo las rusas, remo contra corriente y con tales mimbres no hago carrera de mí porque la incorrección política es poco recomendable en estos tiempos.

 Sin embargo, aquí que este periodista dio en lo cierto. Rusia está ganando la guerra y mi rusofilia vence a los rusofobos que andan que no les llega la camisa al cuerpo.

 Creo que fue un autor inglés el que dijo que Rusia imprime carácter, subyuga y algo de eso me ocurrió a mí hace muchos años. Por eso al releer a Turguenev me he reencontrado con el alma rusa.

 Ese misterioso país donde la naturalezala Shirokaia priroda es única, navego por sus ríos, entro en las isbas y hablo con los campesinos. A lo lejos alza el vuelo un bando de becadas, miro a lo alto y contemplo como gobiernan el firmamento  una comitiva de alfaneques que barruntaron la cadaverina del erial.

Vuelvo a escuchar el canto del ruiseñor ruso  (solovei) y me pongo un poco a la altura de las circunstancias.

Se escucha el tañido de una campana. En la lejana aldea tocan a vísperas.

Cuando tenía veinte años me fui a Paris uno de los primeros libros que compré era “Premier Amour” leyendo a Turguenev me entraron ganas de ser escritor y he seguido esta vocación que para mi es como un sacramento los rusos me invistieron caballero andante de la palabra obtuve el toque de varas en la acolada de Londres y París. Pasé hambres y carestías, pero Franco fue generoso conmigo y me hice periodista y corresponsal. He alcanzado las altas cimas del periodismo sendas corresponsalías en Londres y en Nueva York.

Escribí doce novelas y veinte poemarios cinco ensayos y cientos de artículos y crónicas. He logrado mi sueño le doy gracias a Dios aunque sea un autor incognito e ignorada por la gran patulea laica judaica de cuya mano regresó Torquemada a nuestra patria pero yo me rio de los inquisidores.

 Mis artículos en la red son un corte de manga a los nuevos censores de la libertad y de la democracia. Nunca fue tan difícil ni tan lacrimoso en España escribir. Jamás se desdeñó tanto a los genios y a los escritores. España crucifica a sus profetas.

Bajo su yugo esto es un perpetuo gemir de dientes.

 Han traído con ellos los instrumentos de tortura psicológica, no quieren poner la túnica purpura de los locos y ceñir nuestras sienes con una corona de espinas, no bien alcanzaron el titulo de los crucifixores, ellos son ni mas ni menos los nuevos deicidas.

 Contra estos esbirros de la información los escritores rusos que respiran serenidad perdón y humanismo constituyen un verdadero baluarte

 

domingo, 18 de diciembre de 2022

jueves, 8 de diciembre de 2022

 UN ASESINO HOMBRE DEL AÑO

 

Nombraron a Zelensky

Mirada apocalíptica

Prótasis y apódosis

De un mundo en guerra

Hombre del año

Y perfil de judas

Hijo de un sastre

La mentira sale triunfante

Ruidos y monsergas

Contumelias  y tertulias

De los católicos curas

Copas de sangre y guerra híbrida

En la Cope

Fámulos del anticristo

Cien mil muertos ucranianos

Y muchos soldados rusos

Cruces ortodoxas y tumbas

En la feraz Ucrania convertida

En campos de Haceldama

Carcajadas de Judas en la horca

Los judíos

Quieren acabar con Rusia

Es su revancha

Es una pedrada este nombramiento

En ojo de boticario

Glorificación del epicedio

Un asesino es coronado

miércoles, 7 de diciembre de 2022

 

LOS MOROS NOS ESCUPIERON EN LA SOPA

 PARA DEJAR DE FUMAR NO COMPRAR TABACO

 

Bajé al aposentillo de abajo

Ganas me entraron de la pipa
el chisquero no funcionaba

Tuve una epifanía

Para dejar de fumar

No comprar tabaco

La vida es pasar humo

Por las grandes tragaderas

Hoy voy a tender la raspa

Cortos días de diciembre

Los moros nos derrotaron

 y escupieron en la sopa

Jácaras y pandorgas

De los conspiradores

El match estaba pactado

Entre el felón Sanchez

Y el alaudita

Me tumbo panza arriba

Entre deligos y delirios

Mientras los monjes celestes

un serafin de seis alas y voz de barítono

baja a agitar las aguas de la piscina probatica  

 Al otro lado del hilo

Entonan cantos célicos

Monodias y stagiri

Solemne melopea

Estoy hecho un mar de dudas

Villeguillo era sólo

Un pícaro de Segovia

Y ahora regresan los anasarcas derrotados

Luis Enrique asturiano del culo mojado

Un gilipollas

Los moros nos escupieron en la sopa

De cras en cras se va Satanás

Mas, siempre vuelve

Y quien no quiere no vendimia

Oh zaritsa nebiesna madre del consuelo

Tú me muestras el camino

Por el empíreo

Condúcenos al cielo

Quietud excelsa