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martes, 10 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

 

RAUL DEL POZO. MORIR DE PULMONÍA ES DE VALIENTES

 

RAUL DEL POZO EL BROCENSE CONQUENSE

 

Doblan las campanas por Raúl del Pozo. Morir de pulmonía es de valientes pero Dios me libre del día de las alabanzas. Le conocí en Londres. Viniendo de Moscú todo pagado y cuando las rusas según me dijo no apagaban la luz,  haciendo el amor, aquella Inglaterra pobre y manoseada de las huelgas mineras le pareció un sitio funesto.

─Inglaterra es un campo de concentración me dijo por aquel entonces.

─No jodas, Ruli. Esta es la cuna de la democracia.

Le hospedé en mi casa de Kensington varias noches. De mortuis nisi bene.

No conviene hablar de los muertos mal. Es una falta de respeto. Yo no quisiera hacerlo pero no puedo. Me llamó psicópata y fascista. 

Éramos parroquianos en el café Gijón y en Londres jugábamos al mus en casa de Julián Martinez paisano suyo y que escribía para el Informaciones. Otra ocasión: la tenida fue en casa del corresponsal de la Vanguardia Abascal que era un poco borde. 

Se emborracharon y por poco Raúl le da a Abascal con la botella en la cabeza. Abascal se había metido con Emilio Romero y eso para los redactores de Pueblo era crimen de lesa patria. Menos mal que lo sujetamos porque iba a por él. El día que fue elegido Carlos Arias Navarro jefe de gobierno estábamos en cá Alfonso Barra y del Pozo gritó:

─Ostias el carnicero de Málaga

De vuelta a Madrid se convirtió enm una de las plumas galanas del Régimen y ya no me hablaba. Este conquense ex seminarista y que sacó la carrera de maestro de escuela y se vino a Madrid fue el  mejor lebrel de Emilio Romero diz que era el que le arrimaba las putas porque conocía como nadie el Madrid la noche años 60. 

Bebía los vientos aquel director arevalense por María Jiménez.

No discuto su valía profesional y su pluma cortante, afilada, pronta ora al navajazo, ora al ditirambo o el incensario. Su norma era siempre estar con el poder.

Cada vez que había un inquilino nuevo en la Moncloa cambiaba de chaqueta. Fue seminarista, de la Hoje, comunista, socialista, pepero y de últimas me pareció notar ciertas inclinaciones hacia la derecha aznarista. No era malo como novelista pero como columnista del Mundo desde que cuyo pedestal auscultaba el ruido de la calle no se le puede comparar con Francisco Umbral, predecesor suyo. Descanse en paz.

martes, 10 de marzo de 2026