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domingo, 15 de marzo de 2026

 WINNERS & LOSERS

 

Winners and losers. Esa palabra me suena: Tony, you are a loser.

Escuché  yo con frecuencia esta maldición cuando cerraron la agencia Pyresa y la Prensa del Movimiento se fue al garete pignorada por el gobierno juancarlista.

Me vi yo sumido en la contradicción de la Gran Manzana tuve que cerrar la casa, entregar las llaves como Boabdil el Chico, y yo no era el rey de Granada sino un pobre corresponsal sumido en la barahunda, la colera y el desprecio. risum teneatis de mis enemigos. Sin saber por dónde tirar. 

Intenté todos los oficios mientras vendía mi casa en Staten Island. 

Busqué todos los oficios; desde periodista en un diario que se editaba en español hasta portero de noche e incluso “driver”. Esta era la ocupación de los judíos rusos que estaban llegando en manada y no me fue difícil porque NY es un paralelepípedo las calles señaladas por número en  vez de por nombre, pero allí topé con la mafia no sé si italiana  o judía.

 A cambio de licencia para circular hube de  dejar en depósito mi Ford Fairmont que acababa de comprar. Me lo devolvieron destrozado a los pocos días.

Tony, you are a loser─ aullaba un maldito sicario de aquel mundo infernal de la noche neoyorquina. Decía que yo era comunista. Quería barrerme debajo de la alfombra el cabrón.

En su jurisdicción tenía montado un chiringuito en el cual asomaba la cabezota un gran danés. A mí se me helaba la sangre en viendo a aquel perrazo cuando iba a encerrar después de transportar carne vieja por todas las avenidas, surcando el lujo de la tercera, la fascinación de la quinta, Times Square, la mugre del Bronx  o la naturalidad de Brooklyn donde vivían  los emigrantes de medio pelo italianos, polacos, hispanos toda la peña.

Cuando realizaba una carrera a Kennedy era como un meditatio mortis porque el aeropuerto estaba cercado por un cementerio enorme. Se divisa al aterrizar.

Todas las tumbas  eran judías, cipos de la memoria con inscripciones en hebreo.

A veces sentí miedo.

Una tarde  en el Bronx se me subieron unos mendas  en el capó y querían atracarme pero los grité en español una frase épica iros a tomar por el culo y entre carcajadas (entendían mi idioma eran de Puerto Rico) se bajaron del coche.

Y otra noche una vieja con un caniche me hizo dar vueltas y más vueltas por la urbe. No aquí no es. Un poco más adelante. Aquí tampoco. La vieja estaba muy alegre y me miraba con ojos relamidos de conspiración. Al fin me mandó parar en un descampado, se alzó las faldas y dijo:

─Do me.

─Señora, que se lo monte con su perro, no tengo ganas yo

Y la ordené salir del vehículo. Yo debía de ser un cabby original. Iba  la buena señora que perdía el culo con las bragas en la mano camino de un wimpy.

Colijo que yo por entonces estaba muy bueno y atraía a las busconas. No me pagó la carrera pero es igual. Yo era un perdedor. Tony, you are a loser. Winners and losers proclama mister Trump en son de guerra. Eso es de la biblia. Ovejas y cabritos. Bienaventurados y préditos condenados a la gehena. “Venid benditos de mi padre al reino que os tengo preparados etc”.

Pero san Mateo transcribe las palabras del Salvador “Quien busca su vida la perderá y el que la pierda por honor a mi nombre la encontrará”.

Tócate esa, Trompas. Cruel señor Trampas, ojiporcuno ojos de cerdo rubio, que con su quirite el israelí míster Orejudo quiere sumir  a la humanidad en un conflicto nuclear.

─Yea, Donald Trump, you are a loser. Yo no soy un perdedor. El que proclama la verdad no puede ser nunca un perdedor aunque encabece la larga lista de los mártires que en este mundo han sido por pregonar a Cristo o a Alá. Venid bendito de mi padre al reino que os tengo preparado. Viva Irán y a los teócratas del Rejudo Sañudo que paguen sus crímenes; les va a tocar asumir la terrible condena de Nuestro Señor cuando dijeron caiga sobre nosotros su sangre y sobre nuestros hijos. 

Humillado, vapuleado, desprotegido en medio de la ignominia y el descredito. Este pobre  archivero se siente un triunfador. Winners and losers. Vivíamos en  un mundo relativo. Todo depende del cristal por donde e mire, decía Campoamor.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

 

martes, 10 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

 

RAUL DEL POZO. MORIR DE PULMONÍA ES DE VALIENTES

 

RAUL DEL POZO EL BROCENSE CONQUENSE

 

Doblan las campanas por Raúl del Pozo. Morir de pulmonía es de valientes pero Dios me libre del día de las alabanzas. Le conocí en Londres. Viniendo de Moscú todo pagado y cuando las rusas según me dijo no apagaban la luz,  haciendo el amor, aquella Inglaterra pobre y manoseada de las huelgas mineras le pareció un sitio funesto.

─Inglaterra es un campo de concentración me dijo por aquel entonces.

─No jodas, Ruli. Esta es la cuna de la democracia.

Le hospedé en mi casa de Kensington varias noches. De mortuis nisi bene.

No conviene hablar de los muertos mal. Es una falta de respeto. Yo no quisiera hacerlo pero no puedo. Me llamó psicópata y fascista. 

Éramos parroquianos en el café Gijón y en Londres jugábamos al mus en casa de Julián Martinez paisano suyo y que escribía para el Informaciones. Otra ocasión: la tenida fue en casa del corresponsal de la Vanguardia Abascal que era un poco borde. 

Se emborracharon y por poco Raúl le da a Abascal con la botella en la cabeza. Abascal se había metido con Emilio Romero y eso para los redactores de Pueblo era crimen de lesa patria. Menos mal que lo sujetamos porque iba a por él. El día que fue elegido Carlos Arias Navarro jefe de gobierno estábamos en cá Alfonso Barra y del Pozo gritó:

─Ostias el carnicero de Málaga

De vuelta a Madrid se convirtió enm una de las plumas galanas del Régimen y ya no me hablaba. Este conquense ex seminarista y que sacó la carrera de maestro de escuela y se vino a Madrid fue el  mejor lebrel de Emilio Romero diz que era el que le arrimaba las putas porque conocía como nadie el Madrid la noche años 60. 

Bebía los vientos aquel director arevalense por María Jiménez.

No discuto su valía profesional y su pluma cortante, afilada, pronta ora al navajazo, ora al ditirambo o el incensario. Su norma era siempre estar con el poder.

Cada vez que había un inquilino nuevo en la Moncloa cambiaba de chaqueta. Fue seminarista, de la Hoje, comunista, socialista, pepero y de últimas me pareció notar ciertas inclinaciones hacia la derecha aznarista. No era malo como novelista pero como columnista del Mundo desde que cuyo pedestal auscultaba el ruido de la calle no se le puede comparar con Francisco Umbral, predecesor suyo. Descanse en paz.

martes, 10 de marzo de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

 LA HISPANOFOBIA DE TRUMP. ESPAÑA CON SANCHEZ

 

A lo largo de muchos años de mi carrera periodística topé con este estigma del odio a España no importa que régimen gobierne el país. Ocurrió con Franco. Ocurrió con la República. Es un odio francés, es un odio inglés. Los franceses metieron en campos de la muerte a los soldaditos del ejército republicano derrotado. Los ingleses envidiosos, presuntuosos y envidiosos nos dieron caña durante las décadas del 60 y del 70 como podrá comprobar el lector si consulta mis crónicas en la hemeroteca. Es un odio cerril, un desmelenamiento total hacia nuestra historia, nuestras costumbres. Napoleón arrasó nuestro alegre solar ibérico durante la francesada. Luego vinieron Wellington y los Hijos de San Luis.   Y los Internacionales neoyorquinos que tanto daño causaron durante nuestra guerra civil

USA utilizó la estratagema del hundimiento del “Maine” (una mentira gorda como suelen propalar los yanquis ni en Irak había armas de destrucción masiva ni en Irán armas tienen la bomba atómica) para atacar. Remember the Maine

El veto de Israel en 1947 nos cerró la puerta de Naciones Unida. En Londres en un pub de Southg Kensigton tuve que tirar por las escaleras a un menda que se cagaba en nuestra bandera, la bandera que yo juré y así sucesivamente.

Dentro de este contesto tan manido tan repelente se mueve Donald Trump, el míster trampas ojiporcuno porque tiene cara de gocho al cual solo le falta gruñir para convertirse en un cerdo.

Y a mí las democracias donde viví y trabajé me enseñaron que cuando se produce una afrenta a la nación todos los partidos políticos han de alzarse unánimes con el jefe del ejecutivo.

Eso no parece darse acá pues España es diferente y ahí tenemos al de VOX Abascal con su barbita puntiaguda de Shylock echando un cuarto  espadas en favor de Mr. Trampas y a ese Feijoo con sus maneras de doctrino haciendo lo mismo.

No estoy de acuerdo con muchos aspectos de la gestión del señor Sánchez pero no dejo de reconocer que esta vez se ha comportado como un patriota; es un gran político. Si los gringos nos bloquean, dejan de comerciar con nosotros y mandarnos tanques inservibles o mantequilla ajada con su pan se lo coman.

España siempre supo sobrevivir a tales bloqueos. En nuestro país pese a las dificultades se vive mejor que en ningún otro.

Por eso está viniendo tanta gente sobre todo ultramarinos y moros hermanos nuestros porque aquí como decía mi madre conforme es la manta así se estira la pata y en la mesa de san Francisco donde comen cuatro comen cinco. Abajo la derechona

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

 

ASI VIVI YO LA INFAUSTA NOCHE DEL 23F

 

23 F LA GRAN CHARLOTADA

 

El coronel Tejero  pasó ayer cumpliéndose 44 años del día de autos a mejor vida. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. 

Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. 

Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación.  Había sido un invierno seco.

Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de la antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. 

Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. 

Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. 

En el Hotel Palace me tomé  casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. 

Con mi cámara  Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. 

Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. 

Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? 

Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. 

Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo  fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?[i]

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice  a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.

 Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita.  La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. 

Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido.  Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. 

Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026



[i] Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda