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lunes, 2 de noviembre de 2026

 NOCHE DE ÁNIMAS

Ayer picaron a mi puerta un grupo de niños del barrio cantando el Halloween. Diles una propina y recordé mi infancia. Los tiempos de Londres cuando la noche de difuntos se convertía en las hogueras de Guy Fawkes, aquel espía español a sueldo de los jesuitas que quiso quemar el parlamento de Westminster.

Los chavales iban de casa pidiendo  “a penny for the guy” y yo no se lo daba porque iba contra mis principios patrióticos. Dar esa limosna hubiera sido para mí como pasarme al enemigo

Costumbres que van y vienen pero ya nos acuerda de la Noche de Ánimas en mi aldea que era una noche mágica y recorríamos la barriada con el cepillo de las Ánimas. Cuando daban algo se decía:

─Las ánimas benditas se lo pagarán. Digan vuesas mercedes la confesión general.

Con lo recaudado comprábamos vino y soplillos.  Ibamos para la iglesia. Allí nos aguardaba el sacristán quien después de la misa de la tarde ─la primera que los sacerdotes católicos celebran tal día como hoy para aumentar sufragios por las almas del Purgatorio─ subíamos con él a la torre para dar el clamor y tocar las campanas todas las noches.

Subíamos a tientas y a ciegas y de costadillo porque la escalera estaba oscura y era muy estrecha cagados de miedo. Al subir un peldaño alzaba el vuelo una lechuza que nos daba un buen susto.

Ya encaramados en el , encendíamos un cirio en el hachero y tirábamos del primer toco.

 La campana gorda esparcía su triste son por todo el pueblo. Todos los vecinos de Fuientezotes se hallaban metidos en sus casas al amor de la lumbre del cocedero rezando el rosario y recordando a los que se fueron. Entonces el sacristán el señor Benedicto bebía un trago del inmenso jarro que habíamos subido para pasar la noche y espantar así el miedo, un trago largo de vino nuevo.

 ¡Qué bien pasaba aquel mosto!

Pedrete el del tío herrero hacía la primera ronda, después bebía Michas el sastrín, Elpidio el de la casa de la fuente, el Moreno, Críspulo y otros cuatro o cinco de mi cuadrilla de cuyo nombre no quiero acordarme.

Cuando me tocaba a mí tenía que hacer la salva con una contraseña pues era preceptivo y decir Sangre de Cristo un año que no te veo laus tibi deo.

Iban pasando las horas de la noche de animas y allí estábamos aquella generación de mozos a punto de entrar en quintas que el destino dispersaría por el mundo y algunos ya habrán pagado el tributo del barquero quiero decir la muerte.

La campana gorda era la de los difuntos hombres. Otra más pequeña la de las difuntas y en el extremo sonaba el cimbalillo de infantes cuando tocan a muerto por un niño fallecido. Angelitos al cielo y a cada son una libación.

Las rondas se multiplicaban toda la noche. Así conjurábamos el miedo. El sacristán que era un púa que se las sabía todas para asustarnos contaba historias de aparecidos y fantasmas.

A mí se me ponían los pelos de punta con aquella historia de aquel padre que era muy pobre y de un hijo que tenía mucha hambre. Murió la madre y fueron al cementerio, desenterraron a la muerta, le sacaron la asadura la echaron a la sartén y se la comieron con tomate.

En esto que a media noche suenan unos golpes secos a la puerta y una voz que dice:

─Quien se comió la asadura dura dura de mi sepultura.

─ Ay padre quien será

─ Son las ánimas hijo hijo déjalas que ellas solas se irán.

─ No me voy que en la sala estoy

De nuevo suenan los golpes y la voz clamorosa del alma en pena:

─ ¿Quién se zampó la asadura dura de mi sepultura?

El niño se fue de vareta a causa del miedo

Y el padre otra vez diciendo que no hiciera caso que se irían por donde habían venido pues eran de la santa compaña.

Golpes y más golpes y la voz que se acerca primero a la escalera y luego a la alcoba. Más cerca.

─Quien comió la asadura dura de mi sepultura

─Déjalas hijo déjalas que ellas solas se irán

La voz suena más cerca y el pobre muchacho nota el aliento del fantasma a la cabecera de su cama que le tira de los pelos.

─No. No me voy que arrancándote los pelos estoy.

Pegó un brinco, salió de naja y se perdió por los entresijos del bardal y nosotros allí acojonados escuchando la historia del sacristán.

Y tan. Tan. Las campanas de la torre tocando a muerto y nosotros dándole besos al jarro. Creo que nos bebimos una cantara. Venida la aurora, bajamos alegres y contentos cantando aquello de las animas benditas se lo pagarán. Fue mi primera borrachera.

Nos fuimos para casa con mucho meneo de brazos y los andares algo telumantes. Mi padre y mi madre estaban  dormidos y yo venía con el cuerpo más alegre que unas pascuas pues dice la Biblia:

─Vinum bonum laetificat cor hominum. El vino bueno alegra el corazón de los mortales

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

domingo, 1 de noviembre de 2026

 VOLADURA DEL MONUMENTO A ONESIMO REDONDO EN LABAJOS

 

El Partido Popular dio aquiescencia a la propuesta gubernamental de Memoria Histórica de destruir todo lo que tenga que ver con el régimen anterior. Mataron a un hombre, destruyeron un paisaje, pero las amapolas rojas siguen brotando en los campos castellanos. Siempre que paso por Labajos ante la cruz alzada y el monumento pétreo y rectilíneo me santiguo. Lo quieren volar. Onésimo no era un fascista. Era un jonsista que postulaba una política al servicio del Estado y no el gobierno de turno que se mueve por intereses particulares caciquiles. Un profeta que a lo largo de sus discursos y sus artículos periodísticos fue un clarividente nos anuncia lo que está ocurriendo en la España de hoy: muertos en los choques de trenes, violencia en las calles, retorna la chusma, odio y acción directa, una prensa servil amordazada. Me cabe el honor de haber pasado muchas de mis crónicas desde NY y Londres en el periódico “Libertad” de Valladolid, por él fundado. Un periodista no tiene que pertenecer a un partido político, pero a mí me gusta el jonsismo que en pequeños matices es diferente al falangismo. Gracias a él se unieron las derechas y señaló con puntero de fuego cuáles fueran las armas de los enemigos de España: el control de la prensa, la radio, el dinero, la magistratura, el ejército, la escuela y posteriormente la iglesia. Fue fusilado en un control de carreteras por la Guardia Civil, cuando regresaba a su pueblo, después de salir de la cárcel de Ávila amnistiado. El gobierno de Azaña quería su cabeza. Ideológicamente, estaba más cerca de los católicos de Herrera Oria y el “Debate” que de los postulados cercanos al nazismo de Ramiro Ledesma Ramos y de José Antonio Primo de Rivera. Onésimo era un hombre llano, más del pueblo. Ni aristócrata, ni señorito. Su viuda fue la fundadora de Auxilio Social que dio de comer a tanta gente después de la guerra y de los economatos para beneficiar a las familias desfavorecidas. Yo guardo su memoria y releo sus obras con cierta tristeza en esta España empapada de mentiras revanchistas y de un odio africano. El líder jonsista que mueve la cuna, la cara oculta, se encuentra en el extranjero. Es la bestia sin rostro. Luchó por sus ideas y fue asesinado. Un crimen de Estado. ¡Caídos por Dios y por España, Presentes!

 DIES IRAE. EL DIA DE LAS LÁGRIMAS

Es el título de una novela del ruso Andreiev que hago mía como portal de este artículo.

aflige la melancolía y las estrofas de esta secuencia litúrgica resuenan en mi memoria.

Muchas veces salió de mis labios cuando ayudaba en los entierros y portaba la cruz y los ciriales delante del cura chiquito (parva humanidad), aquel capellán coadjutor de la parroquia de Sta. Eulalia Segovia que hacía solitarios en la sacristía y fumaba unos cigarros que eran más grandes que él.

Había que revestirlo de los ornamentos más pequeños. La capa pluvial la arrastraba hasta los pies como un peplo o la capa magna del señor obispo.

Se sabía muchos refranes, experto en chistes y nos contaba cosas de la guerra porque había sido capellán de un regimiento de Artillería y en el Ebro y en Brunete vio morir a muchos soldaditos por Dios y por España después de administrarles los sacramentos.

Libera me Domine de norte aeterna cantaba el cura chiquito con su hermosa voz de barítono dirigiendo el cortejo de jun sepelio detrás la carroza fúnebre de caballos negros. Los entierros en aquel entonces eran multitudinarios.

La ciudad paraba sus pulsos para ver pasar el entierro.

Las campanas de las parroquias dando el clamor y las múltiples torres de Segovia parecían de luto.

Lloraban por sus arcos milenarios los ojos del acueducto. Y siempre la gran pregunta de la muerte consuetudinaria. ¿Qué hay después? La respuesta la daba el prefacio de difuntos cantado en clave de sol poel preste:

─Vita mutatur non tollitur. La vida no se arrebata, cambia en la espera de la resurrección.

Lo que quiere decir que coloca al hombre en otra dimensión.

Sin embargo, nadie vino a decírnoslo. Es un secreto de nuestra fe católica. Deudos y familiares se arremolinan cerca del féretro junto a la sepultura abierta para dar a la tierra lo que era suyo.

─Que en el cielo lo veamos─ murmuraba  en voz baja alguna vieja.

Seguían quebrando el silencio del camposanto las estrofas de aquel poeta medieval que escribe su composición en medio de los rigores de la Peste Negra.

─Lacrimosa dies irae. Qué diré al justo juez quién será mi valedor en el Día de las Lágrimas.

Sin embargo esta tétrica composición se cierra con un rayo de esperanza:

─Oh piadoso y dulce Señor Jesús dales descanso eterno

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

viernes, 30 de octubre de 2026

 BALTASAR GRACIAN EL BIBILITANO

 

GRACIÁN  REDIVIVO
Nieve en las cumbres y el sol, tan literario, nos sonría, devuelven sus rayos sonrisas repartidas en las alforjas de los recuerdos. Trae  memorias de lo que fue. Baltasar Gracián Morales Cariñena hueca 1601 pero pasó su infancia en Toledo. Fue domestico del cardenal Paravichino y  bajaba por la solana del Tajo a ver pintar al Greco. Sin una profunda vocación religiosa tomaría los votos de la compañía de Jesús. Sin ser un monje devoto cumplió con la Regla a pesar de no entenderse con el superior. La literatura hispana en ello perdió a un místico y ganó a una de las plumas más sagaces en castellano. Quería una vida tranquila. No la tuvo pues en el convento probarían su carácter algo arisco y levantisco sometiéndole al capelo y a esas durísimas probaciones que las jesuitinas suelen hacer. No fue un hombre feliz pero la austeridad como forma de vida le ayudaría a vivir hacia adentro y sobre todo esta condición de ordenado al sacerdote le valdría para dedicarse a escribir. Sería el gran prosista castellano después de Quevedo y cervantes. No se llevaba bien ni con los catalanes ni con los valencianos. El motín de los segadores del Corpus situaría a Gracián acérrimo aragonés de parte de Castilla Después de su tránsito por Gandía la casa madre de la orden y por Gerona es enviado como prefecto de latinidad a Calatayud, y luego va de maestrillo a Calahorra. Allí tiene que echarle un réspice (rapapolvos) a un portugués el padre Tonda “por haber tenido algunas flaquezas con las mujeres” al tiempo que termina de revisar el manuscrito de su libro “El héroe” que dedica al rey Felipe vi. El texto se imprime en los tórculos del oscense Nogués. En 1639 estalla la guerra de Cataluña y el P. Gracián se enrola como capellán de una compañía del Tercio de Sicilia a las órdenes del duque de Noceal. Siendo su capitán el marqués de Leganés. Los soldados de su división llamarían al buen clérigo padre de la victoria. De regreso a Huesca con las tropas publica Agudeza y arte de ingenio y al poco tiempo El discreto  y la primera parte del Criticón su libro más famoso.  Por los conceptos que expresa contra corriente le crecen los enanos y se multiplican sus enemigos tanto fuera como dentro de la Compañía. Baltasar Gracián conviene saberlo les caía mal a muchos por su ascendiente converso y que sabía mucho más de la Escritura que sus rivales y eso es lo que más jode a un español que el otro resulte más eximio en las artes que el uno practica, ya sea en las bellas artes, en el periodismo, o la política. Somos un país maravilloso pero cainita. Padre Nickel prepósito general le ordena que deje de escribir y lo recluye en la casa de la Compañía en Tarazona y luego a Graus en una celda de castigo. Estuvo tres meses a pan y agua. No se rin de el indómito profesor pues decía para libre Aragón y para cojonudo yo.  Esta energía y talante anarquista flota sobre toda la obra gracianesca. Muere sin reconciliarse con el Papa Negro el 6 de noviembre de 1558 a la vista de las cumbres del Moncayo de aquellos Pirineos que él amó tanto. Tenía la y no era muy agraciado físicamente bajo de cuerpo con la cabeza grande miope y de color cetrino cara de pocos amigos pero en su frente parece resplandecer el sol de la sabiduría. Más valen quintaesencias que fárragos y lo bueno si breve dos veces bueno. Lector empedernido. España era para él la cultura perfecta porque solemos mejor entender a los otros de oficio que en el cara a cara que donde hay mucha confianza da asco. No hay lisonja no hay fullería mejor que un libro cada día. Un libro y un amigo quiero yo en mis lares. Con los libros converso y su  dulce conversación son el mejor viático de la existencia.
Este bibilitano bien se conoce haber nacido paisano del poeta Marcial padre de la sátira presenta la calidad de su arte un acendrado barroquismo. Gracián es escritor de escritores, epígono de la erudición, párrafos largos y quintaesencias que la crítica olvida con frecuencia y de nuevo se pone de moda a clavo pasado. En 2017 en una España que se enfrenta al secesionismo catalán vuelve el padre Gracián al palenque de lo novedoso.
Los grandes hombres son indefinibles porque no están sujetos a norma alguna. Gracián maneja la alegoría y el aforismo con gravedad y sutileza. Por los altos cielos de la alegoría a la que él se eleva vuelan los monstruos. Hay atisbos en el Criticón que anticipan a los aguafuertes de la época negra de Goya o los retablos del Bosco, a golpes de cultismo y paranomasias. Murió a los 56 años

martes, 27 de octubre de 2026

 

23 de octubre de 2009


PREMIOS. DEMOCRACIA DE PAPEL Y MONARQUÍAS ONG


Besamanos en la Escandalera ovetense. Y mucho doblamiento de vértebras. En el Fontán se reunían adulones y pelotas pero las verduleras de bronce bajo los tamarindos se plantaban las manos en jarra riéndose de los chistes de Tigre Juan que era republicano. Vino de luchar por el Rey entre los últimos de Filipinas con una pata de pelo y a él en esta fiesta no se le perdió nada. Era un pobre republicano. Un jodio rojo y un jodio cojo. Esta fiesta era la de los que están en la pomada, de los que mucho chuparon del bote, y lo que te rondaré morena.

Este viernes los jubilatas del Bombé se reunían, longánimos, circunspectos, con la sorna del que ha visto pasar la vida y miró el caer de muchas hojas cerca de los tilos y la sombra de los ailantos. Cruzada la acera, se alzaban los muros leprosos del Teatro Campoamor, otra España, la oficial,al otro lado de la calle. En esta la España real; los jubilatas no van a la ópera.

No iba con ellos tanto fraque, tanta alfombra y etiqueta. Oviedo había sido tomado por los zaguanetes de la gabardina y el sonotone en la oreja. Seguridad. Seguridad… Un paisano cantaba:

-Mucho vestido largo y bata de cola y el puchero en la lumbre con agua sola.

-Viene el príncipe.

-Pues que venga. Yé mu guapu- decía una paisana mientras embuchaba mijo a los palomos de la corte.

-Dieron el premio a un muro.

-¿Qué muro?

-El de Berlín

-¿Un muro bajando Pajares? Andidiaí.

-Es un muro simbólico, Telva. Algo que cayó o así. Y el mundo pegó un vuelco. Todo quedó patas arriba o patas abajo, según se mire.

-Tiran unos y alzan otros- dijo filosófica la paisana que daba de comer a sus pichones.

-Por mucha pared que derriben o tapias que alcen a mí no me van a subir la pensión ni a mi nieto le van a dar curro.

Sonaron gaitas lejanas de gaiteros tristes vestidos a la gallega. El chiringüelo implaba su odre. Paisajes de monteras piconas. Para amenizar la fiesta vino el gaiterín de la Pola que “yé amigu mío” y todos se pusieron a cantar Asturias patria querida. El Naranco siempre en lontananza contemplaba impávido la escena entre cendales de niebla. Y allá van leyes dó quieren reyes.

A ellos no les van a subir las pensiones. Ni disminuirían los locales con las puertas cerradas con el cartel de “SE VENDE”. Todo un síntoma. Lo que pasa es que unos y otros han vendido a España. Mucho auto bombo. Mucha pomada. Y andamos a un paso de la quiebra.

La calle Uría con la vivacidad y elegancia de siempre, aunque no tan elegante como antaño y algo más tristes pues almacenes como Botas que eran una institución ovetense echaron el cierre. Dicen que han venido dos mil periodistas de todas las partes del mundo pero no he visto reseñas acerca de un acontecimiento que los más triunfalistas, en el paroxismo del eretismo emparejan un Premio Nobel a la española. Asturias siempre fue así. Generosa y algo grandiosista. Lo da el paisaje. Que para cazurros y tacañones, los de León. Aquí siempre hay quien te convide cuando entras en un chigre.

  • Tá invitau.. ho.

La España real contra la España oficiosa. Muchos miles de duros gastados en esto de premiar a los primos de Woody Allen, el inventor del móvil y de los correos electrónicos. Con ellos se acabaron las cartas de amor. Sólo llega spam y algún que otro virus. Ese cantinflas californiano nos ha mandado al paro a los escritores.

Las amistades, los amores por la Red son todos postizos y los periodistas han dejado de serlo para convertirse en escribientes del sistema. Rendibú a los amos pero cuidado lamerones. Estos no perdonan. A Ansón y a todos sus comilitones no les cabía un piñón por cierta parte pero hay que pagar pleitesía al Imperio. Toda una cuadrilla de trincones, de deportistas de elite barajas y zarandajas y nóminas, ahijados de la masonería y al husmo y socaire del mandil catalán de Samaranch el incombustible que ya fue ministro con Franco en su entorno y periodistas a la caza del sobre, porque ya lo dijo el gran epulón pasen los periodistas y coman.

Don Luis María, con sus chicos, tiene aire de gran padrino de una mafia poco conspicua que no enseña la faz pero que siempre muestra su garra cada vez se parece más al conde de Romanones.

  • No me hable de conspiraciones. Estos son los mundialistas. Tiran la piedra y esconden la mano.

  • Ole el Mundo Facundo.

  • Siga y duro con él. Aquí en este conundrún de tiranos los que mandan no están en la Moncloa sino en los grandes despachos hilo directo con la gran conspiración. Tiranos y tirantones. Pericos jotas que fungen como kingmakers. Instauran y derriban gobiernos pero al Monarca no le alcanzan las salpicaduras de la crisis. Por eso al del Mundo Inmundo le llaman el artífice de esta democracia de papel.

El arquitecto inglés mister Foster casado con la sexóloga gallega se deshacía en reverencias. Esas reverencias pujan contratos y estipendios de muchos millones de dólares. Llegó a Vetusta a bordo de su jet privado. Jope cómo se las gastan los ricachones.

España papanatas y zaragatera benigna con el extranjero y cruel con su propia gente. En el Campoamor estaban los pelotas de siempre. Es la España oficial. ZP para todos los golpes pero el verdadero responsable de tanta corrupción de tanto desorden es la testa coronada. El rey Felón, la reina Fea que en cincuenta años no ha aprendido ni a hablar español. Doña Ficticia. El principito. Que venga Goya a retratarlos. Esta familia se parecen más a la de Carlos IV. Sólo les faltan las pelucas empolvadas y los enanos y bufones. Galas y martingalas que se hospedan en la antigua inclusa. Los incluseros de esta ciudad- Palacio Valdés escribió un cuento maravilloso de la amistad surgida entre un niño huérfano y un gran danés, el cuento se llama “Polifemo”- no tenían salmón y caviar. Mala suerte. Se iban a la cama sin cenar y ahora donde se escondían los expósitos se hospeda a tanto prócer a costa del erario público.

La radio y la prensa controlada por el gobierno han sacado los incensarios. Mucho humo. Mucho auto bombo. Esta es una corrupción coronada. No nos engañemos. Mañana España será republicana. Aquí todos los premios están dados a dedo. Pronto se acabará lo que se daba.

  • ¿Y cómo seguía esa copla, Verumtamen, del puchero y la bata de cola? Cánteme lo que sigue pues mucho me presta.

  • Arrimó cara de ladrón si vas a Valencia ¿donde vas, amor mío sin mi presencia?

  • Muy bien. Vale. Mañana será otro día. Mas me paez que a ursía no le vain a dal el premio.

  • Ni falta que hace Quosquetandem. Ni falta que face. Con su pan lo coman.


sábado, 24 de octubre de 2009


sábado, 24 de octubre de 2026

 

APORTELLADOS DE SACRAMENIA Y FUENTIDUEÑA


Aportillados eran los adelantados del rey, castellanos que pagaban Parias castelarias lo que les daba derecho a ser señores prevenido en frontera con todo su ajuar. Para ser aportillado –este adjetivo define toda la reconquista con su entera mentalidad de combate- había que estar empadronado en una villa o ciudad, tener allí casa, corral o dehesa desde san Miguel hasta la santa Trinidad, pagar la fonsadera o pecha de guerra y manejar espada, lanza y capillo, tener caballo.

 Hay que tener en cuenta que las armaduras eran entonces caras.

 Prerrequisito indispensable:haber sido armado caballero y jurar lealtad al monarca. 

Los aportellados o aportillados podían administrar justicia y recibían la cara de alcalde Es el principio vasallático otorgado en avenencia y de mutuo acuerdo (los godos no firmaban nada a no ser con la sangre y les bastaba la palabra empeñada) para cabalgar en algara contra el moro cuando la anúteba lo reclamase. 

Los caballeros eran mesnaderos bajo el pendón real. A tales aportillados se refiere el fuero de Peñafiel, del cual ya hablamos otrora y que es uno de los más interesantes para los medievalistas. 

Don Claudio Sánchez Albornoz hace un estudio exhaustivo del mismo y lo clava.

 Es un fuero que fija los usos y costumbres de los sexmos ribereños del Duratón. Zona que había sido repoblada y don Claudio dice que el gran problema de la España del siglo X al XII fue la despoblación del Duero por gente de muy diferente origen. 

La integraban los gascones llegados de Francia siguiendo a los monjes repobladores del cister y de Cluny, vascos, satures, cántabros, pero sobre todo casi en un 37 por ciento eran exaricos o cautivos agarenos que habían sido obligados a moverse hacia el norte tras las exitosas campañas en Al Andalus de Alfonso el Emperador.

 Abrazaron seguramente a la fuerza la fe cristiana. Van a ser los primeros componentes de la fuerte raigambre mudéjar de esta zona que se irá desplazando hacia el Oeste por Cuéllar, Arévalo, Peñafiel. 

Otros eran muladí. raíz mucho más antigua y asentada porque es obvio que no todos los mozárabes quisieron ser mártires, pues hubo bastante chaqueteo y se sumaron al credo del Coram, o árabes descendientes de cristianos conversos al Islam también por obligación. 

Todo un variopinto melting pot. El Duero era la tierra de frontera. 

Tanto él como sus afluentes se encuentran salpicados de fortalezas y castillos. 

Los antiguos tumbos refieren que el dueño de estos señoríos el conde Ansurez de Monzón era un muladí: Ibn-el- Manssur y Alfonso III de León en 912 dona la tierra de Cardaba cum edificiis a un tal Gonzalo Téllez para hacer cargo de esta zona de monasterios y de morabitos tanto musulmanes como cristianos que vivían encuevados en simas que ese dan en abundancia por estos valles. Las cuevas de san Vicente en Fuentesoto aún se pueden ver.

 El cenobio oriental va a ser sustituido por una fundación monástica del Cister. 

Esa va a ser la constante durante los siglos medios: el anacoretismo bizantino visigótico va a a ser sustituido poco a poco por una forma de vida en común y a la occidental.

 Eso desde un punto de vista religioso. Desde un ángulo económico los monasterios eran auténticos fundos de explotación agropecuaria

sábado, 17 de octubre de 2026

 VUELVO AL CAFÉ GIJÓN

 

Santa Eduvigis y hoy al cabo de casi diez años vuelvo al nuevo Café Gijón remodelado, recién carenado pero conservando su flair y su aroma: los mismos bancos forrados de rojo terciopelo, los canapés o confidentes para dos personas, los veladores de mármol, dicen que si los das la vuelta te encontrarías con una lápida sepulcral, el burladero, donde vimos pasar la vida desde la barrera sin lanzarnos al ruedo; las incomodas sillas, las fotos de Umbral y del cerillero Alfonso Pérez Pintor que fue el alma de esta institución.

Dos lustros. Escribí “Cela el Café Gijón y yo” donde intenté sacar una radiografía del establecimiento y sacar al CJC de cuerpo entera, difícil empeño, pero al decir de algunos de mis amigos lo conseguí.

Este gallego de Iria Flavia fue el mejor escritor en español desde Quevedo. Todo seguía igual.

Han pasado dos lustros. Cómo corre el tiempo, pero por un café con leche cinco euros. Precios europeos.

En “La Rotonde” parisién cobran 4.50€. Este café de Recoletos es un parque temático. Se ha convertido en el caladera de turistas, de profesores de literatura de provincias, de jóvenes aspirantes a la gloria literaria, difícil afán porque la literatura si hace unos años no daba para comer al menos daba para merendar.

Ahora ni eso, excepción hecha de algunos monstruos sagrados, las prima donas del marketing y no quiero decir nombres.

 Se me llena el corazón de nostalgia y surge la pregunta que se hacía Jorge Manrique el poeta palentino que canta al paso del tiempo y a la muerte. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.

 “Ubi sunt” ¿Dónde están aquellos? Repaso la moviola de mis ficheros y empieza un desfile de fantasmas.

Es una estantigua que desfila ante mis ojos enarbolando el farol de los recuerdos: Raúl del Pozo, el propio Umbral con el que coincidí en alguna tertulia. Te escudriñaba con sus ojos miopes con sus andares de jirafa. Movía su testa solemne como un faro. El pintor ovetense Montaña que fue uno de los padres de la movida, Rosalía Dans, Fernando Fernán Gómez. Pepe Sacristán y otros muchos artistas de los que no puedo hacer memoria en este momento. Baluarte de libertad donde se admitía a todos.

 Las izquierdas y las derechas convivían sin rencor. ¡Ah el Café Gijón ¡qué tiempo tan feliz!

Algunos subieron ya a la barca de Aqueronte. A otros se los tragó la noche de Madrid con sus fauces inmensas.

sábado, 17 de octubre de 2026