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miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

 LA HISPANOFOBIA DE TRUMP. ESPAÑA CON SANCHEZ

 

A lo largo de muchos años de mi carrera periodística topé con este estigma del odio a España no importa que régimen gobierne el país. Ocurrió con Franco. Ocurrió con la República. Es un odio francés, es un odio inglés. Los franceses metieron en campos de la muerte a los soldaditos del ejército republicano derrotado. Los ingleses envidiosos, presuntuosos y envidiosos nos dieron caña durante las décadas del 60 y del 70 como podrá comprobar el lector si consulta mis crónicas en la hemeroteca. Es un odio cerril, un desmelenamiento total hacia nuestra historia, nuestras costumbres. Napoleón arrasó nuestro alegre solar ibérico durante la francesada. Luego vinieron Wellington y los Hijos de San Luis.   Y los Internacionales neoyorquinos que tanto daño causaron durante nuestra guerra civil

USA utilizó la estratagema del hundimiento del “Maine” (una mentira gorda como suelen propalar los yanquis ni en Irak había armas de destrucción masiva ni en Irán armas tienen la bomba atómica) para atacar. Remember the Maine

El veto de Israel en 1947 nos cerró la puerta de Naciones Unida. En Londres en un pub de Southg Kensigton tuve que tirar por las escaleras a un menda que se cagaba en nuestra bandera, la bandera que yo juré y así sucesivamente.

Dentro de este contesto tan manido tan repelente se mueve Donald Trump, el míster trampas ojiporcuno porque tiene cara de gocho al cual solo le falta gruñir para convertirse en un cerdo.

Y a mí las democracias donde viví y trabajé me enseñaron que cuando se produce una afrenta a la nación todos los partidos políticos han de alzarse unánimes con el jefe del ejecutivo.

Eso no parece darse acá pues España es diferente y ahí tenemos al de VOX Abascal con su barbita puntiaguda de Shylock echando un cuarto  espadas en favor de Mr. Trampas y a ese Feijoo con sus maneras de doctrino haciendo lo mismo.

No estoy de acuerdo con muchos aspectos de la gestión del señor Sánchez pero no dejo de reconocer que esta vez se ha comportado como un patriota; es un gran político. Si los gringos nos bloquean, dejan de comerciar con nosotros y mandarnos tanques inservibles o mantequilla ajada con su pan se lo coman.

España siempre supo sobrevivir a tales bloqueos. En nuestro país pese a las dificultades se vive mejor que en ningún otro.

Por eso está viniendo tanta gente sobre todo ultramarinos y moros hermanos nuestros porque aquí como decía mi madre conforme es la manta así se estira la pata y en la mesa de san Francisco donde comen cuatro comen cinco. Abajo la derechona

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

 

ASI VIVI YO LA INFAUSTA NOCHE DEL 23F

 

23 F LA GRAN CHARLOTADA

 

El coronel Tejero  pasó ayer cumpliéndose 44 años del día de autos a mejor vida. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. 

Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. 

Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación.  Había sido un invierno seco.

Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de la antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. 

Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. 

Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. 

En el Hotel Palace me tomé  casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. 

Con mi cámara  Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. 

Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. 

Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? 

Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. 

Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo  fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?[i]

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice  a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.

 Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita.  La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. 

Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido.  Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. 

Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026



[i] Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda

sábado, 21 de febrero de 2026

 




SAN DOSITEO TIEMPO DE CUARESMA. VENEREMOS AL PATRÓN DE MEMBIBRE DE LA HOZ

 

Hoy 21 de febrerillo loco es san Dositeo. Viernes de Cuaresma.

Escucho desde mi ventana el chirrido de las becadas que han vuelto y vuelan migratorias hacia el norte. Esta algarabía que escucho habitual año sí y otro no. Se esponja mi corazón y me obliga a proferir un canto de alabanza a mi Creador.

¡Cuán grande es el Señor¡ hasta las grullas alborotando en las antiguas eras al pie del castillo de Villafranca prorrumpen en gritos de alabanza. Lent. Veliki Post. Tiempo de ayuno.

 Sustine et abstine. Guardar continencia. Años atrás no encendía pipa hasta el sábado de resurrección. Ya no fumo por lo cual el caso ya no es tarea. Guardar continencia ya no lo es. A mis 81 años y medio, los fuegos fatuos del erotismo se me han apagado.

La libido no sólo no se enciende sino que me causa risa y yo soy un monje blanco, un fraile sin monasterio, abad de mis propios deseos.

Guardo la Regla como me da la gana y me extasío escuchando el canto primaveral de las grullas. Las cigüeñas ya han vuelto aunque aseguran los ornitólogos que esas zancudas ya no se van, continúan machacando el ajo en sus enormes nidos en lo alto de nuestras torres.

La becada scolopax rusticola es ave migratoria que busca los humedales del norte de Europa hacia finales de febrero. Pero la grulla, a mano contraria, regresa al norte. Vuela para criar en Finlandia y en Suecia.

Dicen que es extremeña pues en Cáceres tiene la invernada, con sus patas largas, sus elegantes penachos, el alto copete. Son por unos días las reinas de la dehesa al pie del castillo de Villafranca.

Su parloteo no se interrumpe ni de noche. Es una maravilla que me hace pensar en que lo bueno no se acaba. Me olvido de las locura, desaires y desafíos de ese Mr. Trump que está medio loco y muy contento al volante de mi buga me acerco hasta Membibre de la Hoz por ser hoy san Dositeo nuestro patrón.

 En un par de horas cruzo la cordillera y me planto ante el atrio de la iglesia de Membibre donde yo jugaba con los de mi cuadrilla al chito y al zorro-pico-zaina y veo bajar una estantigua que desciende  del cielo hasta posar sobre la puerta de herradura cerrada a cal y canto.

 Ya no hay gente, chiquitos, media docena de vecinos y por el verano algo más.

 Membibre para molinos, decía el cantar. Todos se han derrumbado. El río Hoz daba sartas de cangrejos. No queda ninguno. 

La casa del abuelo Severiano larga de hechura con tejaroz que parecía un sombrero fue vendida al igual que las tierras de labor y lo mismo que el majuelo. Aquella viña era el ojo derecho del abuelo Parra. Mi padre y mis tios todos muertos: Silvino, Felipe, Ursino, Petra, Manahén y la Domitila que se murió al nacer. 

Voy recorriendo los letreros de las tumbas en este camposanto semiabandonado de mi pueblo  y aparecen nombres que no parecen de estos tiempos sino que evocan la costumbre de bautizar a los recién nacidos con el santo del día: Verulo, Secundino, Siricia, Servula, saturnina, Fortunato, Venancio, Maximiano, Patero.

Severiano Parra,  en honor al obispo y mártir de Escitopolis en Palestina se llamaba mi abuelo.

Lo bautizó don Valerio Ventolero un párroco que fue del pueblo a finales del siglo XIX. Le gustaba el traguillo y las mozas. En la rectoral siempre servía un ama cojonuda que le parió doce hijos a los cuales los metió en la inclusa.

 ─¿Cómo tú por aquí, Silvino?

─Yo soy Antonio.

─¿No eres tú el hijo del sargento Parra?

─El mismo.

─Pues dispensa. Es que me ha dicho el oftalmólogo del Paraíso que he de ponerme gafas y ya le he dado un toque a san Pedro para que me compre unas gafas. 

─¿Necesitáis gafas ahí arriba también?

─Si eres corto de vista, sí. Anda que no.

─Puaf.

─¿Y qué te trae por acá?

─He venido  a veros a vosotros.

─Pues aquí hay poco que ver. Ya sabes. La España vacía. Pocos y mal avenidos como los galgos de Zurita. Estando en estas bajaron dos ángeles y dijeron a Ambrosio metiéndole prisas:

─Espabila. Que están tocando retreta. Basta ya de darle a la húmeda. Recuerda que eres un difunto

Desapareció la visión. Los trasgos se fueron. Membibre se quedó sin fantasmas y yo  con mi melancolía y las ganas de saber más pero nadie ha podido desentrañar hasta ahora los secretos de ultratumba.

Cuentan las crónicas por ahí que los Parra somos judíos conversos y no sé yo. No me parece a mí. Lo único que somos muy rezadores, algo mirados para el dinero sin ser tacaños. Cuando estamos en oración balanceamos el cuerpo. Nos gusta estudiar. Vamos por el mundo cargados de  libros. Nos prueba el traguillo. No somos lujuriosos pero nos encanta comer. Así que nos vendrá muy bien el ayuno cuaresmal pero no nos queráis meter en el mismo saco que ese don Benjamín el sacamantecas de niños palestinos o el Trump que es un venado. No los Parra no pertenecemos a esa estirpe.

─ Puede que seáis los de la Numero Trece perdida. ─Pues a lo mejor. Quién sabe. Nadie puede decir que este cura no es mi padre.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

viernes, 20 de febrero de 2026

 VIVA NUESTRA POLICÍA NACIONAL QUE VELA POR NUESTRA SEGURIDAD. UNA GOLONDRINA NO HACE VERANO

Viva la Policía Nacional. El contubernio está machacando a nuestros guardias. Posiblemente haya garbanzos negros en la familia pero una golondrina no hace verano. Tuve varios agentes de la Benemérita en mi familia y mi primo Bene el de Cozuelos una bellísima persona fue un digno uniformado de los “grises”, cumplía a rajatabla el reglamento. Su hijo es comisario y tiene por delante una brillante carrera.. Lo estarán pasando mal con esta campaña de acoso y derribo (esto no viene de aquí, me tiembla la mano en los papeles de Epstein,) soy un viejo periodista sin adherencias políticas. España es mi divisa)  Yo acuso.

El que un capullo le haya metido mano a una compañera para tocarle el pirulí es comprensible y humano pues ya se sabe lo de la jodienda no tiene enmienda y parece ser que la tía estaba muy buena pero no entiendo el escándalo que se ha preparado. Los ingleses describirían la situación con un refrán:

─They make mountains of mole hole (convierten la guarida del topo en una montaña)

Más carnaza para los leones carroñeros… los cuales se escandalizan de una situación puntual y luego propalan el amor libre, las relaciones abiertas, el folleteo. Doble moral. El gran caucus me parece que quiere cargarse a Sánchez ¿Por qué? Fue el único estadista que tuvo cojones para denunciar el genocidio gazatí y de esa ladera israelita bajan los cantos rodados. El periodismo carnicero ya tiene un buen afrecho

─Es usted un conspiranoico, don Verumtamen

─Que bah. Yo me la cojo con papel de fumar

 

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

 

EL DÍA DE SAN SILVINO

Era el 17 de febrero un día especial. Era la onomástica de mi padre y allí fui a rezar por él a la iglesia de mi pueblo. Tirón de orejas, papá doquiera estés. Seguro que en el cielo gozando de la amistad de tus camaradas artilleros y del amor de tus hermanos pero sobre todo el de mamá. 

Ya sé que es difícil a día de hoy creer en la comunión de los santos, en la predestinación pues nacemos para la eternidad cuando el alma se separa del cuerpo. Ya sé que a día de hoy cuando todos creen en lo de acá abajo es muy penoso en lo que queda allá arriba. 

Pero yo sigo creyendo que hay vida después de la muerte. El hic et nunc (aquí y ahora) de la rabiosa actualidad no me vale. Porque esta vida es tránsito, pasaje, según el credo de Nicea. 

Morimos en la esperanza de la resurrección.

El día 17 de febrero era un día entrañable. Papá venía del cuartel una hora antes y le aguardábamos mirando por la ventana cruzar el puente de Valdevilla.

Nanito el hermano pequeño salía  escopetado a darle un beso echándose a sus brazos. Mi padre que era un artillero muy fuerte pues le llamaban el Sargento Fuerza y era capaz de coger con las manos dos proyectiles del quince y medio le subía a lo alto al pequeño.

El Nanito siempre estaba acatarrado, le colgaban dos mocos como dos candiles debajo de la nariz a quien alumbras, Luis Fernanditgo, hijo y casi le disparaba a las alturas.

 Otra cosa: Nanito, recién destetado y con cuco[1] debajo del mandil siempre estaba con el culo al aire. Arrópate hijo. 

Hoy hace un día perverso, decía mi padre, y en verdad eran días siniestros aquellos 17 de febrero en Segovia.

Si no nevaba, helaba y si no helaba chaparreaba, hacía un frío de los cojones.

Mamá había preparado un cocido para chuparse los dedos con tocino y con bola porque a mi padre le encantaba aplastar el tocino contra la rebanada de un chusco que traía del cuartel.

Para postre unas mantecadas que había horneado mi madre en la cocina de leña. Papá que nunca lo vi borracho. Bebía con moderación, que no faltara el vino a las comidas; daba un par de tientos al jarro de los que había mandado el abuelo de la cosecha del majuelo de Valtiendas.

Aquello no era vino. Era canto gregoriano. Lo busqué yo por mil tabernas y ya no se produce. No producía clavo ni te quedaba resaca.

Por desgracia a mí se me ha quedado la añoranza de aquel mosto sin sulfitos ni polvos que no emborrachaba y daba fuerzas. Al cual hoy lo denominan vino de la ribera.

Después, café, copa y puro. Poníamos Radio Segovia. Peticiones del oyente. Música al canto. Madre escuchaba la radio mientras cosía “Lo que nunca muere” o el “Consultorio de Elena Francis y la jornada la pasábamos divinamente al amor de la lumbre jugando a las cartas los hermanos”. Iban creciendo los días y apuntaba la primavera.

Algunos años ya habían crecido los almendros del Terminillo aquella finca en la ladera de la Lastrilla según se sale de Segovia pero casi siempre se helaban.

¿Y quién era san Silvino? Un santo godo obispo de Toulouse muerto en 718 y cuyas reliquias se guardan en un monasterio de los Países Bajos. El P. Croisset en su biografía dice era muy penitente.

Llevó toda su vida cilicio, una carlanca de púas apretándole la cintura que no se quitaba ni para dormir (mirabile dictu)[2]. Casó al rey Chigberto con su esposa Adelaida, hizo una peregrinación a Jerusalén y predicó el evangelio a los francos.

Agrega este biógrafo que era de cabellos rubios, alta estatura, fuerzas formidables. Justo como papá, que era tan forzudo como un buey. Dios lo tenga en su gloria y que nos espere allá muchos años

 

18 de febrero de 2026