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miércoles, 21 de enero de 2026

 EL MITO DOMJUANESCO

 

España en su gloriosa literatura trajo al mundo el mito de don Juan. 

Se centra sobre  cómo resuelve la teología católica el enigma de la otra vida y consiguientemente el del libre albedrío contra la dinámica protestante. 

Lutero postulaba sin demasiado rigor la creencia de que los elegidos no pecan nunca. 

Tanto Tirso en el Burlador de Sevilla se subleva contra esta interpretación y aboga por la vida mística como en el Tenorio de Zorrilla. 

Somos salvados mediante el arrepentimiento. Don Juan un libertino para el cual toda mujer es un motivo de concupiscencia (“yo a los altos palacios subí, yo a las chozas bajé y en todas partes dejé memoria infausta de mí”) en el Don Juan de Tirso el engaño forma parte de la trama. Es algo más complicado.

 Goza igualmente de duquesas de alta alcurnia y de humildes pescaderas. 

huye, siempre finge, siempre escapa. 

El Dr. Marañón aduce en el estudio psicológico que en la personalidad insaciable sexualmente no hay componente varonil sino feminoide. Era un poco marica, amen de impotente.

 Para el seductor no es tan importante el acto carnal como el orgullo de rendir a la hembra Y HABERLA VENCIDO,ora solteras, ora casadas, ora vírgenes consagradas al Señor como doña Inés, ora mujeres del arroyo. 

Se trata de un mito eterno. El afán de búsqueda crea en el alma insatisfacción y esa tristeza y soledad postcoital. 

En el fondo él se alegra cuando una vez rendidas ve llorar a sus amantes que acaban de perder la honra. No es el tema porque el amor es un laberinto, una cárcel de amor, un infierno portátil a causa de los celos. 

Juan Tenorio desafía a la divinidad en ñla creencia de que ganando el sexo se vence a Dios. o dicho de otra forma mucho más moderna la libido es la divinidad hecha carne. 

Largo nos lo fiáis. Forma parte de la rebelión de Luzbel pero viene luego el arcángel Miguel gritando quis sicut deus y don Juan se transforma en don Juan de Mañara un anciano arrepentido y rezador y con eso la teología se salva porque el mensaje es bien nítido y resplandeciente:

─La misericordia divina acoge en sus brazos al pecador

Hay otra vida después de la muerte.

 Con lo cual fray Gabriel Téllez el mercedario y el pobre don José Zorrilla alzan el estandarte de la fe en el cristianismo. Y se curan en salud evitando que la Inquisición les eche la zarpa.

 Por eso el Tenorio era una pieza irrevocable que se representaba en el mes de difuntos a la caída de la hoja y todos regresábamos de las comedias a casa mitad tristes mitad contentos repitiendo aquellos versos que resonaron a la vera del Guadalquivir:

─¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más clara la luna brilla para que nos amemos tú y yo?

Ay doña Inés del alma mía, aquella novicia que nos robó el corazón imbele. ¿Dónde estará ahora?

Qué sé yo.

miércoles, 21 de enero de 2026