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lunes, 17 de octubre de 2016

EL DESTINO DE ESPAÑA ES LA MARRANERIA ME DIJO EL MAESTRO






ALCÁZAR DE VELASCO EL ESPÍA DE FRANCO




Cuando vino a verme al sótano en que teníamos la oficina de Pyresa en Roland Gardens Ángel Alcázar de Velasco me recordó que en aquella casa en la que habitaba un servidor había vivido Jules Rolland y tenía su historia porque en ella vivió poco antes que el escritor francés un espía alemán al que pillaron y luego ahorcaron en la Torre de Londres.

-Pero no te preocupes, Parra, que a ti no te pasará.

-Se me ponen de corbata, Ángel.

Luego se arrellanó en el sofá rehusó el güisqui y entre muchas tazas de té me contó la apasionante historia este hombre que en calidad de jefe de prensa de la embajada de prensa franquista ante la corte de San Jaime estuvo en el ojo de mira de los M01 y logró escapar. Esta vez había entrado en Inglaterra con pasaporte falso. “Si se enteran de mi verdadera identidad estos hijos de puta me follan, Parrita”. Era un buen compañero de Pyresa y buen amigo mío.

Sólo había venido de compras a los grandes almacenes de Regent Street como un turista español más.

Por sus manos y por su cabeza habían desfilado muchos de los secretos de la historia de España y del mundo a mitad del siglo pasado. Fue uno de los fundadores de Falange y por su amistad con Hedilla participó en el compló de Salamanca, condenado a treinta años y posteriormente indultado. Se pasó la guerra en chirona. En 1940 a este periodista de raza- los buenos periodistas y escritores se dejan querer por los servicios secretos- lo enviaron a Londres. Era germanófilo.

En pleno “blitzkrieg” con bombardeos cada noche dijo vivir lances memorables, historias de amor en una ciudad donde todo extranjero era sospechoso. Había sido mozo de taberna y novillero. Sabía lo que representaba ponerse delante de los cuernos de un astado. La vida le había dado bastante cornadas. “Gracias a mí se libró a Luis Calvo el corresponsal de ABC de ser fusilado por los ingleses”.

Parecía uno de esos majos galantes del siglo XIX o tal vez a un cantante de ópera en retiro. Hombre valiente y generoso pero ardido. Un verdadero mozo de Monleón aquellos que fueron a arar temprano para ir luego a la capea. Había nacido en Mondejar en 1909 y fue autor de libros tan importantes como testimonio de su militancia al lado de las potencias del Eje: “Serrano Suñer y la Falange”, “Martín Bormann no murió en Berlin, yo le llevé A Sudamérica”, “Los siete días de Salamanca”, “La Gran Fuga del fuerte de Pamplona” y toda una serie de textos en los que desplegó sus conocimientos de tauromaquia. Un torero, vaya.

Después de la entrada de los rusos en Berlín su estrella se eclipsa y es muy perseguido por los elementos afectos a la Iglesia y al clan de Carrero Blanco. Participó en una conjura para asesinar al Caudillo. Es condenado a muerte y tras varios años en presidio sale suelto merced a los buenos oficios de algunos falangistas de la vieja guardia.

Odiaba a Franco, decía que era un ser pernicioso, un sefardita típico: bajito, narigudo y barrigudo, de aspecto feminoide y que hablaba con una voz atiplada. Paca la culona, como le llamaba Queipo de Llano. No resolvió el problema vasco ni el catalán antes bien les dio alas a los descuartizadores de la unidad patria. Los curas con los que se llevaba bien luego lo dejaron al final en la estacada porque en el Vaticano vive gente muy peligrosa para la paz del mundo.

“La guerra española fue una olla podrida que se coció en los fogones diplomáticos londinenses” me confesó.

-Samuel O´Hara. ¿No has oído hablar de Samuel O´Hara?

-Fue el embajador inglés en Madrid.

-Era un tapado de los Rotschild. Él le dijo a Franco lo que tenía que hacer. Éste siempre estuvo a las ordenes de los banqueros. Hizo bien las tareas porque era aplicado, obediente, cachazudo y nada impulsivo, se pensaba bien las cosas como buen gallego. Por eso murió en la cama, una muerte que no suele ser frecuente entre los dictadores.

Por aquellos días de 1973 confieso que el punto de vista de Ángel Alcázar de Velasco me causó cierta sorpresa si no hilaridad pero al cabo de los muchos años se han confirmado tales supuestos como la más inexorable de las profecías. Franco era un anglófilo. “Gibraltar no vale una guerra”. Su estratagema antiestalinista le valió el favor de los norteamericanos que nos mandaban leche en polvo y aquel queso de Iowa que sabía a rayos, les cedió las bases. Do you speak English? Pero nunca logró hablar en inglés y ese es un nefasto complejo que heredaron muchos gilipollas en nuestro país.

Como político supo jugar siempre con las cartas que le ponían sobre la mesa.

-Pero salvó a los judíos perseguidos a miles, Ángel?

-¡Como no los iba a echar una mano. Eran los de su raza!

Cierto: por apellido, por genes, por forma de ser y de actuar Franco era el semita típico que se granjeó la amistad y el favor de los grupos hebreos del Marruecos español en sus primeros tiempos de soldado. Ellos consiguieron promocionarlo al generalato y acabaría siendo el más joven de todos los mandos. El vuelo del Dragón Rapide lo pagó el judío mallorquín don Juan March.

Otro rasgo de su carácter era la dureza y falta de generosidad. No había en su persona una sombra de agradecimiento. Era un hombre impávido carente de esa vehemencia tan típicamente hispana. Sangre de horchata le decían los mandos cuando peleaba contra Abdelkrim en los blocaos, pero aquella sangre de horchata había sido trasfundida con muchos redaños. Al médico que le salvó la vida cuando le pegaron el tiro en la barriga en el Rif lo fusilaron los nacionales sin que su antiguo paciente al que le debía la vida moviera un dedo por salvar a este cirujano de ideas republicanas.

El libro que escribí sobre las relaciones del Caudillo con Sefarad se centra sobre este aspecto de ayuda a los hebreos en peligro que habían sido abandonados por sus propios mentores británicos y norteamericanos, los de las juderías del Este. Pero siguiendo la pauta y el rasgo de carácter ya apuntado: que el pueblo de Israel no suele ser generoso, tal vez debido a una altanería atávica, ni Ben Gurion ni sus sucesores reconocieron a su antiguo benefactor en tiempos difíciles. Le acusaron de ser amigo de Hitler.

Franco jugó el papel que le asignaron de “semita antisemita”. Es una fórmula más, conforme a las estipulaciones talmúdicas, de portar la llama del fuego sagrado que les conducirá no sólo a la Tierra Prometida sino al Dominio Universal.

Antes de que ZP lanzara su tesis sobre su alianza de las civilizaciones, Franco se mostró como un globalita consumado. Según Alcázar de Velasco, la monarquía es un corolario al régimen franquista de la misma forma que el cristianismo es un judaísmo de segunda mano. Leía por aquellos días “Los Protocolos de los Sabios de Sión”

-España volverá a la marranería. Es lo que quiso Franco- y mi amigo dio una chupada indolente a su cigarro negro.

-¿Y?

-Pues que nosotros querido Parrita tendremos que hacer mutis por el foro. Desaparecer. Para el Kahal no existimos. Borrarán nuestros nombres del libro de la vida. Ellos traerán a sus propios oradores, a sus escritores, a sus cronistas a sus historiadores que contarán la historia a su modo y nosotros no tendremos chance. Sólo se fiarán de sus propios amanuenses. Todo su afán es borrar la memoria. Cumpliendo el precepto bíblico arrasan las casas y siembran los campos de sal de sus antiguos enemigos. Menudo panorama.

-Pero ¿la verdad?

-La verdad ellos se la pasan por los cojones.

-Al menos nos quedará el derecho al pataleo.

-También ese derecho se lo pasarán por el forro los cojones- insistió Ángel.

-Vámonos a comer.

Le invité a comer en un restaurante de South Kensigton. Nos bebimos dos botellas de “chanti”. Aquel vino pasaba bien pero no era el vino valenciano que se acostumbra a beber en Guadalajara. Vino de las capeas que recordaba Ángel el cual en las tabernas y en los figones de Londres recuperando una de las prevenciones en seguridad de sus tiempos en el espionaje cuando fue perseguido por los sabuesos del M15 que eran más correosos y fieros que la GESTAPO según me intimó, nunca se colocaba de espaldas a la puerta sino siempre con miras a una salida por donde escapar en cualquier caso.

Creo que Ángel Alcázar de Velasco también era judío y jugó la carta de la luz, no la de las tinieblas talmúdicas, un poco como Franco al que no podía ver ni en pintura y al que culpaba de todos los males presentes y futuros de nuestro país al que tanto amamos porque el verdadero Israel estuvo ubicado en Sefarad. Y guarda los secretos, misterios y maldiciones de toda tierra prometida.

Mas “de gustibus non disputandum est”, decía el clásico.

Ángel Alcázar de Velasco ¡Presente! No te olvides de mí dondequiera que estés.



8 de mayo 2011

viernes, 14 de octubre de 2016

Siempre que visito el cementerio judio vuelvo a casa lleno de paz y de perdón, me asalta la compación hacia la humanidad que hace el ridiculo, se olvida de Adonai. En la roca de cada sepultura coloco una piedra

miércoles, 28 de septiembre de 2016


CINCO SIGLOS DEL DIOSCÓRIDES

La farmacopea y la botánica tienen en el Segoviense a uno de sus epígonos. Esta obra de un sabio griego fue publicada por primera en parís en 1516. Dos años más tarde en 1518 y casi al mismo tiempo que la biblia políglota se imprime versión latina en Alcalá bajo la dirección de Nebrija que estaba encargado de la cátedra de botánica junto con la de retórica bajo el título de lexicón de medicamentos pero el primero que lleva a cabo una versión castellana del celebre tratado fue Andrés Laguna trasladándolo del griego y abordando materias ya contempladas por Galeno, Plinio, Lineo y Aristóteles. Y otras hierbas. Todas las hierbas. Salpicón de electuarios, fórmulas mágicas, venenos y contravenenos, polvos mágicos como el cuerno de rinoceronte que todavía buscan y cazan en partes del África para afianzar la genética. El axioma es que a todo mal físico sigue un remedio en el reino vegetal, mineral o animal. En el herbolario existe la propiedad de un antídoto. La ciencia estriba en conocer su cualidad operativa y aplicarla al enfermo.  

Se trata principio rudimentario de la medicina cuando todavía no era inventada la física ni la química y mucho menos los rayos X. Escrito en un castellano claro y elegante con mucha chispa y ese interés que atrapa, el cual recuerda por su elocuencia al Lazarillo al Viaje Turco o al Crotalón, nada farragoso y castizo que se lee con interés a cinco siglos de haber salido a la luz el Dioscorides, consta de un prologo o epístola nuncupatoria que maravilló a los toscos prácticos en medicina de aquel entonces y que aporta observaciones interesantes como por ejemplo cuando dice que el veneno de las víboras solo mata por inoculación pero es inocuo por vía oral… un gato que come almendras amargas revienta al poco, y lo mismo le ocurre a raposo… la cicuta mata al hombre pero hace revivir al estornino y otras muchas cosas peculiares que pueden resultar algo gracioso o sonar a superchería al hombre moderno pero  reveladoras de la gran pasión de este hombre por las plantas oficinales, sus experimentos, cocciones, alambiques y recetas.

El Dioscórides de Laguna se publicó en Amberes en la imprenta de Juan Latio en septiembre de 1555, utilizando como pauta de referencia los postulados complutenses de Antonio de Nebrija y otros galenos famosos de su tiempo en su mayor parte de origen hebreo. Papas reyes y emperadores cuando enferman piden ser atendidos por facultativos judíos. Laguna aunque de origen converso se sentía profundamente católico. Ende más, a causa de sus convicciones cristianas tuvo un enfrentamiento con su maestro, el portugués Amato, un físico que impartía lecciones de Anatomía en Salamanca. Maestre Amato desde le púlpito hizo una defensa apasionada de la Ley Vieja y decía que el Nuevo Testamento era una fábula. Llegando a calificar a Europa como “infierno en la tierra”.

 No puede decirse del Dioscorides en sus tratamientos, diagnósticos quirúrgicos bestiales (a su autor le disgustaba la cirugía y prefería ser tenido por médico de cabecera) —cuando los cirujanos cortaban piernas y brazos a lo vivo— posean más vigencia que la curiosidad y la rareza pero las apuntaciones tomadas del natural de su autor resultan interesantes. Y son base de aportación a la Medicina y la Farmacia.

¿Quién dijo que nunca hubo ciencia española?  El fuerte de Laguna es la farmacopea. Toda su vida se la pasó, estando ya en Paris ya en Londres en Metz o en Flandes o los alrededores de las ciudades por él visitadas cosechando plantas curativas. Conocía las propiedades de cada una. De chico iba a por moras a Tejadilla, lo cuenta en la Epístola Nuncupatoria, o en busca del espino blanco que se sigue majando en pequeñas dosis para aliviar a los pacientes de hipertensión o cortaba flores resineras por el Pinarillo donde estaba el osario o cementerio judío extramuros de Segovia o  recogiendo marjas por los zarzales del Valle de la Lastrilla “ que los muchachos cogen y las zamarriegas las ensartan y haciendo gavillas dellas las venden por las calles… la Rubia es muy conocida en aquellas partes (rubia victoria) principalmente en tierra Segovia, mi ciudad, donde hay tintoreros… Quiero pasar por alto, para salir adelante en mi empresa, cuantos y cuán altos montes subí, cuantas cuestas bajé, arriscándome por barrancos y peligrosos despeñaderos, gastándome en el empeño buena parte de mi caudal”.

Su obra la empezó en Roma en 1554 y la completó en Amberes al año siguiente dedicándosela al príncipe de Asturias, Felipe, fecha de su publicación, nos dice su biógrafo Teofilo Hernando

Los flagelos de aquella sociedad al final de la edad media y a las puertas del renacimiento eran el hambre, la guerra y la peste bubónica que empezaba por una hinchazón en la ingle, fiebres altas y al hoyo a los pocos días.

Luego vendría la sífilis que Laguna no considera mal francés sino una importación ultramarina. “La portaban unas mujeres de acarreo, indias, que trajo en su barco Colón”. Prescribe como tratamiento antiluético el palo santo, la quinina y el mercurio y los baños de vapor. Al hospital de Antón Martín regentado por los frailes de san Juan de Dios lo llamaban el hospital de la sabana blanca. Se arrollaba el cuerpo de los pacientes en un lienzo recalentado con vapor y se les hacía sudar. Las lues no remitían con facilidad porque “¡la buba es muy tenaz y refractaria!" Así lo expresa en un verso Cristóbal de Castillejo ex cisterciense y soldado del emperador al que le pegó las purgaciones su novia vienesa:

“Mira que estoy encerrado

En una estufa metido

De amores arrepentido

De los tuyos confiado”

El autor de la Lozana Andaluza Francisco Delicado Baeza, un clérigo andaluz de la Peña de Martos murió por lo visto de dicha aflicción. En el Viaje a Turquía abundando en esta materia Urdemalas certifica que al visitar la ciudad de los papas  encontró curas, obispos, cardenales y hetairas, tantas como beneficiados y clérigos, pues debían de ejercer a las puertas del Vaticano el oficio más antiguo del mundo cerca de trece mil rameras, venidas desde todos los rincones del universo al husmo del dinero y del poder.

Como afrodisíacos Laguna recomienda el bedelio, la hierbabuena, los mejillones, los huevos, la hiel de diversos animales, del gallo, en todo caso; el cuerno de rinoceronte que despierta la virtud genital y es bueno para los holgazanes. La eselaria o diente de león con sus propiedades oclusivas serviría para componer virginidades perdidas (esta oración la tachó la censura) en tiempo de Laguna la ciencia y la religión no podían evadirse del fantasma de la fantasía y de la superstición. Muchos autores del siglo de Oro se burlan de los galenos “compadres de la sepultura abierta” les refiere Quevedo y Góngora: “buena orina buen color y cuatro higas al doctor”. La ruda es compañera de viaje de hechiceras y alcahuetas. Pero Laguna que también fue sacerdote y filosofo de lo que se ufana es de haber llegado en la vida a ser un buen médico de orina y pulso.

Su libro causó impacto y se registran muchas ediciones en toda Europa; era el libro de cabecera de los galenos y los boticarios.

Felipe II debió de ser un gran lector del Dioscorides porque fue un rey ecológico que lleno España de parques naturales (Escorial Valsaín Aranjuez, el Pardo) también conocía las hierbas oficinales el ínclito Rey Prudente.

viernes, 9 de septiembre de 2016


MULADARES DE CUPIDO y EL CABALLO DEL REY WAMBA QUE NI COME NI BEBE NI JODE NI CAGA.

 

 

Cloacas y sentinas morales albañales de desdicha que infurian a los hombres y mujeres con compás. No tienen nada que leer porque la literatura de las feministas dejó de ser ancilla domini para convertirse en papel de estraza el mejor para limpiarse el culo pues la miel no se hizo para la boca del burro y sedas y tafetanes se hicieron para galanes. Las damas quintañonas se echan novio y alquilan garañones para gozar un cuarto de hora viejas salidas y los filmes aparecen en la red marca putas viejas abominables escenas con un ritual cansino que sigue los mismos prolegómenos desnudarse la mamada el caballito el misionero por detrás me gusta más. El caballo del Apocalipsis cabalga en las noches de lujuria. El overo nos da coces en la barriga. Son mulas alquilonas de largo camino que se espantan con frecuencia echan a cuatro pies y derriban al jinete. Hicimos estación en cada tasca huyendo de aquellas poligoneras venidas a Madrid desde ultramar.  No eran las rubias irlandesas con las que alternaba Quevedo sino huríes de raza negra los bullarengues manzaneros y como diciendo comeme y las tetas descomunales, el grabo rozagante. tías de tronío. Como distintivo se colgaban al cuello una castaña pilonga símbolo del oficio el más viejo del mundo inerradicable pero las putas no escribían literatura por aquel entonces. En este azacaneo de furcias intermitentes la tv las proclamadas reinas de las mañanas  se entregan a lascivos coloquios entre amigas. Hay que afufar pero ellas blasonan de ser de la liberación feminista. Todo un pedigrí y enseñan la patita el cuernop y el muermo por ahí. Vienen toriondas pero no hay torero que se digne echarlas un capote.

Yo vi esta mañana algo sensacional: un caracol bailando con una rana y después vi  correr a una delante de un obispo que era la parienta de un feligrés y en el mismo surco bajo un olivo la hizo a ella suya y al marido cornudo.

Me da miedo un poco la cleptomanía intelectual de google pero gracias a este chisme soy escritor y pongo lo que me viene en gana en esta bitácora y cuento la vida mientras me lavo los ojos con un socrocio ojos que no ven corazón que no siente: bodas, entierros, partos, risas, llantos, lutos, divorcios, asesinatos uxoricidios y parricidios. Todo lo mismo. Esto no cambia.

En Portugal todo es sebo y huele mal y Yepes y Ocaña son dos villas donde el vino hace perder el camino. Con el jarro echas a un demonio pero luego vienen más. Vexila regum. Soy el cantor de la pascua vexilario o alférez de Xto que porta el crismón por estandarte y sobre el cogote el barlac o teresiana. Hay que andar con paso vacilante y vigilante y no hablar recio. Y al clarear el día a casa de doña Mencía. Nos ponemos la chaqueta de bocací para aguantar el relente y la cencellada que no hay cosa mejor para el verano y el invierno que la pana.

En un estribo del cerro vimos llegar a los toreos noveles y toricantanos unos vestían chaquetilla y otros greguescos cortos el ferreruelo por la mitad y calzando grebas y nos entreteníamos con ellos, contábamos historias peregrinas unos a otros.

Un cura asturiano al que el obispo había quitado el poder de decir misa y consagrar por andar a mozas nos narraba el triste final del caballo de Wamba que ni come ni bebe ni jode ni caga.

Le pusieron cual digan dueñas y en el viaje se enamoró de una donna catalana que había servido en la casa de un duque triste de la moza a la que trujo el cielo por casas ajenas a servir dueños. Teníamos hambre y un francés que era cazador cobró dos piezas: un franjolín y un sisón de vuelo corto. Fueron a la olla. Dimos por ultimo de comer a los caballos uno overo otro alazán y otro morcillo y con la panza llena de grasa de ánade nos dormimos a la vera de un arroyo cantarín

Хор братии Спасо Преображенского Валаамского монастыря Северны


Los niños más pequeños de Teruel, algunos en brazos de sus madres, han participado la tarde de este lunes en la procesión de los "cagones" como se conoce a este acto religioso tradicional y popular que tiene lugar desde el siglo XVIII.

El trazado ha partido de la iglesia del Convento de los Franciscanos, donde ha concluido tras recorrer diversas calles de la ciudad y pasar por delante del Ayuntamiento y del palacio episcopal para recoger a las autoridades municipales y religiosas.

La parte más emocional de la procesión ha tenido lugar en el convento de clausura, donde las monjas han salido a la reja y han saludado a los franciscanos y a muchos fieles que se han acercado a verlas.
Esta procesión tiene lugar desde 1742 cuando una epidemia de infecciones intestinales provocó la muerte de muchos niños pequeños y las madres se encomendaron en un día como este lunes, 29 de agosto, a los santos mártires franciscanos que tradicionalmente eran protectores de los más pequeños.



Los mártires franciscanos, copatronos de la ciudad, son Juan de Perugia y Pedro de Saxoferrato quienes llegaron a Teruel, entonces frontera con el mundo musulmán, desde Italia en 1220 y fundaron junto al río Turia una de las primeras comunidades franciscanas de la Península Ibérica.


Tras pasar varios años en la ciudad marcharon al reino de Valencia para cristianizarlo hasta que finalmente consiguieron su objetivo, el martirio. En 1228 el rey moro Zeit Abu Zeit ordenó decapitarles y sus restos reposan en el templo de San Francisco, donde habita una pequeña comunidad y en cuyo claustro se conserva el pozo que abrieron para tener agua en su huerto.


La procesión la encabezan los músicos con tambores, les sigue la peana con la imagen de los mártires y detrás los sacerdotes y los franciscanos seguidos de carros de bebés, niños en brazos e incluso alguno andando con madres, abuelas y algunos padres.
Solidaridad con Italia
La comitiva parte pasadas las 18.00 del convento y rodea la ciudad por la rambla de la Merced, pasa por delante de la iglesia de este antiguo convento, sigue por los arcos del acueducto renacentista entra en el casco urbano y para ante una casa, donde la tradición dice que residieron los copatronos antes de abrir el convento.

Allí los franciscanos han expresado su acompañamiento a las víctimas del terremoto del centro de Italia, una zona vinculada a la orden de San Francisco. La segunda parada es ante la iglesia de las monjas clarisas, convento de clausura, donde se reza una oración y a continuación acuden al Ayuntamiento para que las autoridades municipales se incorporen a la procesión.

Después acuden al palacio episcopal donde se suman las autoridades eclesiásticas y finalmente pasa por la plaza del Torico, calle Nueva y calle san Francisco y nuevamente al convento donde se celebra una misa y se entrega a cada niño bautizado en el último año una medalla de los mártires para finalizar la tarde con una merienda a los asistentes

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