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lunes, 9 de mayo de 2022

 

622 HUBO PESTE EN ARAGÓN Y LOS BIBILITANOS LO CURARON CON VINO DE CARIÑENA. NOS ENTUSIASMA GRACIÁN

 








Volviendo a Baltasar Gracián

 

A GRACIÁN siempre se vuelve. Es un clásico ejemplo de jesuita ambivalente que miraba al cielo pero tenía un ojo en el suelo siempre (torcía la vista). Demostró ser un lince a pesar del defecto óptico. Los bisojos con un ojo contra el gobierno miran y parece que no miran. Aun así lo ven todo. Este hijo de san Ignacio era un rebelde que tuvo que vérselas con el capelo (castigo) de su rector, un jesuita que no le podía tragar. En los libros de Gracián encontramos poco de la adiaforia jesuítica ─ indiferenciada ante las cosas que le pasan a uno en la vida: enfermedades, destierros, lisonjas y abatimiento, porque al místico que vive mirando al cielo le da lo mismo vida corta que vida larga─. Él renuncia a esa dicotomía de estos frailes de la Contrarreforma tan audaces, discutidos y discutibles.  Y se nos muestra como un moralista del Renacimiento.

No eran los de la Compañía de Jesús frailes al uso, no cantaban en el coro, fomentaban la oración mental aborreciendo las devociones particulares que tanto gustaban al pueblo y se manifestaban como hombres de mundo. 

Nacido en la antigua Calatayud la Bibils romana, hereda esa pasión por los autores latinos y la socarronería de los maños. Yo me imagino a Gracián escribiendo en su celda atado a la cabeza el cachirulo haciendo los elogios del vino de Cariñena que adementa y es veneno para la razón pero "sirve al pobre de consuelo". 

Y debió de gustarle el traguillo a este jesuita tan poco convencional.

Los párrafos barrocos de su esmerada prosa hacen pensar al lector en la euforia y las oscuridades de Baco, un dios entrelubricán, esto es mitad luz y tinieblas que envía alternativamente rayos de euforia y de depresión a sus adoradores. Ángel y demonio. La viña es vida (vitis) pero puede en algunos casos asesinar a los que abusan del fermento de la uva. ¡Cuidado: andar con tiento! Aviso a los borrachos del autor del Criticón.

Gracián y algunos galenos de aquella España del s. XVII lo recomendaban contra la pestilencia.

 Ya lo advierte en el "Criticón": "debajo de una pobre capa se esconde un buen bebedor... que tras las peras vino bebas... el melón maduro pide vino puro... un trago tras la miel sabe mal pero hace bien... agua para los bueyes que el vino es manjar de reyes... purga el vientre y limpia el diente... apaga la sed y concilia el sueño" Pero al agua como buey y al vino como rey. No os emborrachéis."

 Son interesantes las observaciones que apunta el bilbilitano sobre los efectos terapéuticos de la enología. 

Hubo peste en Zaragoza en 1622 y los físicos curaban las tercianas administrando a los contraminados con un jarro de caldo de Cariñena, a veces un garrafón. Sería dulce el morir de una borrachera (ni te enteras), si el antídoto del morapio no surtía efecto, pero en caso positivo todo se curaría tras una buena resaca. "El vino en España es merced. En Germania señoría. En Flandes excelencia. En Francia alteza y en Inglaterra majestad". La cerveza ─concluye─ es bebida de herejes. La sangre de Cristo eucarístico, sin embargo, no es sólo buena para la salud, sino que también sana la peste. Cuanto me gustó enfrascarme en los libros del aragonés. mucho me hacen pensar.


 

JUDÍOS, MOROS Y CRISTIANOS LIBRO GENIAL DE CELA ¿FUE EL NORTE DE SEGOVIA REPOBLADO Y DEFENDIDO POR ASTURES?

 

Existe la creencia de que los reyes asturianos ejecutaron la reconquista hacia Extremadura pero leyendo este genial libro de CJC en estos tiempos de guerra me solazo con el dato que apunta: una doña Valesquida hermana del conde Fernán González arrebató Sepúlveda la de las siete puertas al moro y esta condesa era ovetense. El Fuero de Brañosera nos explica que en el reino de León fueron armados caballeros prevenidos en frontera para batallar contra el invasor tierras debajo de la margen izquierda del Duero. En la toponimia de esta provincia en la que yo nací existen nombres que recuerdan al sinfónico bable como Argañosa y en Aranda la fonética y la prosodia conservan el acento cantarín que caracteriza a los locales del Principado.

 La reconquista que cruzó el Guadarrama (se cuenta que fue un segoviano oriundo de Asturias el que tomó Magerit (Madrid). En cualquier caso, Alfonso VII el Emperador tras la conquista de Jaén que también ganó repobló esta zona de la margen oriental del Duero con asturianos, moros, judíos y cristianos. Se estableció un cordón sanitario que abraza la zona comprendida entre San Esteban de Górmaz y Peñafiel. Los cristianos no pagaban pechas. Los otros sí.

A lo largo del tiempo se produjo una fuerte asimilación, pero se conservan adherencias de la religión de Mahoma de Moisés y Jesucristo. Las mujeres iban a la iglesia y esto lo recuerdo bien de cuando niño con la cara tapada y se sentaban sobre una alcatifa a la morisca delante de un hachero.

Los hebreos al morir se quedaban mirando para la pared en dirección de Jerusalén y vivían en aljamas cerradas por la noche. La corona de Castilla les dispensa su valimiento y protección. No probaban el tocino, pero, alardeando de su conversión, colgaban jamones en la portada debajo del bardal que luego regalaban al cura. Los musulmanes se emplearon en la construcción de iglesias y ermitas.

 El arte románico debe a sus habilidades como canteros gran parte de estas construcciones que aun perduran. Eso sí por escrúpulos religiosos (el Corán prohíbe adorar a los ídolos) lo cual no fue óbice para que estos diestros artesanos estamparan sobre las paredes de los templos esas filigranas del esgrafiado segoviano, evitando la representación morfológica de la figura humana. 

Esta es por lo demás la tierra del cordero pascual. Las tres religiones honraban la calidad de carnes de la oveja churra en sus fiestas de Pascua y la del Cordero de Abrahán, de los musulmanes.

Tanto musulmanes como hebreos lo adoban con hierbas aromáticas en los banquetes de sus fiestas religiosas. Venció, con todo y eso, la cruz que se impuso como religión oficial sin merma alguna del carácter liberal del sentir castellano que toleraba a las otras dos creencias.

 Se alzan sobre los cotarros las torres del culto miguelino para honrar al divino Signífer protector de iglesia y sinagoga. Oh, San Miguel, defiéndanos en la lucha, se nuestro baluarte contra la maldad e insidias del diablo y envía a Satán y a sus malignos espíritus al infierno, se escuchaba una vieja oración que se rezaba en las misas. En cada pueblo del recorrido se vislumbra la espadaña de una parroquia alzando la cruz y alrededor casas de piedra o de adobe miserable.

 Dios era importante para el hombre medieval de modo y manera que los yernos en Fuentepiñel llaman a su suegro “mi señor” y a la mujer “mi señora”.

El siglo XII representa la apoteosis de la Fe cristiana dentro de las Tres Culturas y la Escuela de los Traductores de Toledo. Un sincretismo puro y duro que capta y expone con su prosa maravillosa que es difícil de olvidar este gallego don Camilo José, el cual vagabundea por estos tesos, de lo que es hoy la España vacía, poniendo una nota de humor y esperanza, cruzándose con tipos que parecen saltar desde algún capítulo de una novela picaresca.

 Pasa el cura de Calabazas a lomos de un burro de gran alzada casi dos metros hasta el borrén.

—Buenos días nos de Dios

—Buenos días nos de Dios

—¿Qué la familia bien?

—Bien todos.

A la salida de Pecharromán al vagabundo empiezan a dolerle las muelas, se sienta en la cuneta y acierta a pasar un sangrador tambien es casualidad.

 —Si tiene vuesa merced dos pesetas esa muela no le volverá a doler más.

Trato hecho. “El hombre extendió con mimo una hoja del “Adelantado de Segovia” y lo sujetó con cantos a cada esquina. Sacó del macuto sus trastos de matar, una herramienta sólida y vetusta como los pensamientos que el viento hace rodar debajo de las encinas o al borde de los flacos alamillos o por encima de los riscos en cueros. Sacó el pulicán, el gatillo, el botador, la dentuza y el descarnador y le extrajo a lo vivo la muela del juicio que estaba ya podrida. El vagabundo pegó un brinco y vio las estrellas. Pero no tuvo nunca más dolor de dientes.

 Cela realiza todo un alarde de conocimientos quirúrgicos, criba sus ideas sobre el garbillo de la palabra exacta del diccionario. Su prosa surge nítida como una sinfonía de la pluma de un genio.

En su corografía surgen nombres de pueblos despoblados que fenecieron: Santa Cruz entre Fuentidueña y Fuentesoto, Aldearrabal. El castro de Prospedalo, Aldines, Villabesos. Tabaque y Azafate y san Medel en Bernuy de Porreros. Estas aldeas seguramente fueron arrasadas como la de Fuentesoto del somo de San Gregorio en alguna aceifa de primavera porque por aquí pasó Almanzor tocando el tambor. Las naves fueron derruidas. Sólo quedó el ábside y el campanario que se alza todavía señera hasta hoy. Vita militia est, dice el Apóstol. Estamos en guerra con nosotros mismos o contra otros.

A la salida de san Miguel de Bernuy, cruzado el puente romano sobre el Duratón, cuando enfilaba la cuesta de Tejares, un quincallero reparaba con estaño la hojalata de los pucheros y picheles de una vieja, sentado a la puerta de la bodega.

—¿Qué, se trabaja mucho?

—Más que usted

El hombre debía de estar de mal talante. Pues ¡vaya unos modales¡  Lo pensó el vagabundo pero no lo dijo. CJC sabe pulsar los registros del idioma y con él realiza malabarismos que hacen reír al lector o llenan su corazón de ternura. Hay que comprender y perdonar a los españoles. Este siempre fue un país por demás bronco. No nos andamos con zarandajas.

 

De Peñafiel a las puertas de Segovia en este camino que recorre sabe definir de un plumazo la idiosincrasia de cada pueblo. Por ejemplo, del seco y polvoriento Campaspero aledaño de Cuellar dice: Campaspero no sabe de qué color son los árboles.

Se encuentra con el chulo los Valles omnipresente en cada fiesta de prao o

Quiquito el tonto del pueblo al que no dejan arrimarse las mozas porque se le cae la baba:

—¿Tiene usted novia don Camilo?

—Que ha de hacer. Pachasco alguna vez si que tuve, pero se me murió.

—Yo nunca tuve novia ni la tendré— dice cabizbajo Quiquito.

—Algún día la tendrás, Quiquito. Ya sabes que tocamos a siete y una tuerta.

Al pasar el vagabundo por Rábano el sol va de caída y a la vera del San Bernardo el río que nace en Fuentesoto y baña a Sacramenia antes de sus bodas con el Duratón al vagabundo  le dieron una botella de vino  y un par  de huevos por sujetar a un caballo desmandado

Cagija, aldea desaparecida, ya honraba a Santa Marina. La encuentra cuando deja atrás el despoblado de Aldeafelón.

Realiza en este libro un pronóstico de la España vacía que algún día resucitará. ¿Qué maldición lo secó  la historia? Se pregunta. No hay respuesta, pero sigue su ruta per pedes apostolorum y desde Sacramenia, un camino a cada viento, va a dar a  Fuentidueña que tuvo siete parroquias y sólo queda una, dedicada a San Miguel, la cual fue un antiguo templo a Júpiter.

La totovía cuando llega cantaba en el barbecho.

Calabazas conserva su gran iglesia que es una de las más grandes de la diócesis. Y en Fuentesaúco el sangrador le explica por qué no quiere entrar en el pueblo. Por culpa de Martelita, moza garrida y hermosa pero de la que se apartaban los mozos porque olía a peste y no consiguió sanar. Las hierbas y sanguijuelas no dieron resultado y a él lo acusaron de haber dado muerte a la enferma. Por eso evita meterse en el pueblo. Dan un rodeo.

Me metieron en desaguisado que juré no volver a pisarlo. La cura no salió a derechas nada se puede hacer frente al destino”

Cozuelos y de ahí a Fuentepiñel. De esta hecha se plantan en Aldesoña que duerme el sueño de los siglos a la vera de un molino. Acto seguido se cruza con el despoblado de san Mamés en Fuentepiñel muchos barros y poca miel. Membibre para cangrejos. Castro los chivos y Torreadrada las cabras. Fuentesoto cagaberros que se crían en Peña Colgada donde caga y se mea la zorra cuando la viene en gana. Ándale. Bailemos la jota ya.

Torrecilla es pueblo en un risco y en Cantalejo los trilleros parlan una gacería para entenderse sin que se sepa que recuerda a la lengua de Oc.

Cela en este texto de traza cervantina cuenta ésta y otras muchas cosas fantásticas de lo que vio en la provincia de Segovia allá por un año a finales los cuarenta.

 Se muestra jocundo andarríos por la España real, y se cruza con pelgares, hampones y vagabundos gente sin oficio pero conformado con su suerte y que canta a la vida. Al fin y al cabo la novela picaresca nació en Segovia a los pies del acueducto entre perailes, trajinantes y cuadrillas de la Hoja.

 

seguirá

 

 

sábado, 7 de mayo de 2022

 

CRISTO LLORA TRES VECES EN EL EVANGELIO. NO RIE JAMÁS Y SÓLO ESCRIBIÓ EN LA ARENA. CONSIDERACIONES DEL DIA DE LA VICTORIA

 


TIEMPO DE TRIBULACIÓN NO HACER MUDANZA

 

8 DE MAYO 2022 SÁBADO

 

En tiempo de tribulación no hacer mudanza recomienda el de Loyola y ahora el planeta gime bajo el yugo de una guerra larga de lucha interior de valores que dura décadas. Los ingleses ladran desaforados y especialistas en la insidia el ataque y la calumnia echando espuma por la boca de rabia rusófoba dicen que Putin padece de cáncer terminal que el patriarca Cirilo el prelado que ha vuelto a llenar las catedrales de Rusia vacías durante el comunismo es un oligarca. Habrá que interpretarlo a la contra: que el Zelensky monosabio de la trilateral sionista está contra las cuerdas. Tal que se inventan infundios. Es la Pérfida Albión a la que amé pero que no pude soportar al cabo de una década de vivir allí PUES COMO franquista estaba malquisto. Este chovinismo me hizo renunciar al amor de mi vida. Su premier ese despeluzado fulano que habla en un Oxford rotundo ¿hay quien le regale un peine? Le haría un favor. No es genuino. Imposta la voz. Es un rubio de bote con el cipote morenote y los pelos con aspecto de haberlos sacado del enchufe. Viene de familia judía de origen lituano emigrada a las Islas. Esto es un garbillo. Lo que cuela pues cuela y lo que sobra se echa al saco de las granzas en el pesebre de los burros.

¡Ay esta guerra se ha llevado por delante eso que se llamaba antes deontología periodística! Se habla con aberración y fanatismo en el más puro radicalismo que desencadenó la teología del holocausto que se ha convertido en dogma de fe irrefutable. Ya se decía en la vieja España del rey y de la inquisición chitón porque los inquisidores merodeaban el aprisco. Cabra que se desmanda es molida a palos o despellejada en vivo. No tengo la capacidad de Jesucristo para hacerme invisible, ni el don de bilocación, pero Él, el hombre más perfecto de la estirpe de Israel, tampoco sucumbió al miedo al sanedrín. El propter metum Judeorum de Nicodemus.

Se levantó contra los sacerdotes, criticó al Establecimiento. Fue juzgado y crucificado en rebeldía,

 No, nunca seré antisemita porque Él dijo no vengo a abolir la Ley sino a perfeccionarla y he comprobado tras mi conversión a la ortodoxia cuando Rusia entró en mi corazón marcándole indeleble en aquella iglesuca de South Kensigton donde concurrían las antiguas marquesas zaristas vestidas de vagabundas, que Cristo es el perdón la resurrección y la vida. Y está en la historia. Está en la himnodia de los salmos, en las letanías, en la voz del diacono que debe de darle al vodka por la sonoridad de su bajo profundo, en la mirada de ese mendigo, en la sonrisa de un niño o en el beso de una prostituta. Estudio cada dia apasionadamente los evangelios. El de Juan especialmente y constato que el Maestro no ríe nunca, pero lloró tres veces: a la vista de Jerusalén, en Getsemaní y en la resurrección de Lázaro. Era Dios. También hombre. Amaba las flores del campo y se compadecía de la raza humana que vino a redimir: el hambre, la guerra, las enfermedades, que curaba misteriosamente.

Era taumaturgo, un carisma del que participaron los discípulos. “Estas señales tendrán los que me sigan, domarán serpientes, si veneno bebieren no les dañará. En mi nombre echarán diablos, impondrán sus manos sobre las cabezas de enfermos y tullidos y curarán”. Tampoco escribió una sola iota, sólo sobre la arena. Cristo se oculta, desaparece, parece según san Jerónimo haber dejado su obra a medio acabar. Ahora bien, está en la historia. Es el rey de la historia.

Permítanseme estas consideraciones de mi parenético particular que abordando el tema cristológico aborda lo sublime. La erradicación de su mensaje tal como desean los anticristos del sanedrín masónico imperante en Occidente me pone de mal talante. Desconocen que el Mesías es un oriental y se adecua al pensamiento semita. Son días del Estercolero. Vienen los adoradores de Belcebú y Belial y nos encuentran con estos pelos. A pesar de todo ni su figura (la del Salvador) ni su obra podrá ser erradicada de los anales. Por ser soteriológica. El mundo pasará, pero mis palabras no pasarán. Esta frase al enemigo le hace rechinar los dientes.  

Resucitará. Rusia es la patria de la resurrección. Con Putin o con otro y los rusos prosiguen en su mentalidad oriental. Son bizantinos europeos y también asiáticos. Muy litúrgicos. Pasaron las aguarradillas de abril. Ya es mayo el cielo despejó, desaparecieron los chubascos. Cristo vuelve. Ya no se hace invisible. Hoy es la gran parada. Victory Day. Pobeda. El recuerdo de la Victoria en la guerra patria frente a la opresión del fascismo que paradójicamente se ha vuelto por unión de contrarios sionista en Occidente. Engrillan los castaños de India. Los cerezos de mi huerta se muestran triunfales, la pomarada da gusto verla. Hay que atarse los machos. El que tenga oídos para oír que oiga. Ladran luego cabalgamos. 

 

CRISTO LLORA TRES VECES EN EL EVANGELIO. NO RIE JAMÁS Y SÓLO ESCRIBIÓ EN LA ARENA. CONSIDERACIONES DEL DIA DE LA VICTORIA

 


TIEMPO DE TRIBULACIÓN NO HACER MUDANZA

 

8 DE MAYO 2022 SÁBADO

 

En tiempo de tribulación no hacer mudanza recomienda el de Loyola y ahora el planeta gime bajo el yugo de una guerra larga de lucha interior de valores que dura décadas. Los ingleses ladran desaforados y especialistas en la insidia el ataque y la calumnia echando espuma por la boca de rabia rusófoba dicen que Putin padece de cáncer terminal que el patriarca Cirilo el prelado que ha vuelto a llenar las catedrales de Rusia vacías durante el comunismo es un oligarca. Habrá que interpretarlo a la contra: que el Zelensky monosabio de la trilateral sionista está contra las cuerdas. Tal que se inventan infundios. Es la Pérfida Albión a la que amé pero que no pude soportar al cabo de una década de vivir allí PUES COMO franquista estaba malquisto. Este chovinismo me hizo renunciar al amor de mi vida. Su premier ese despeluzado fulano que habla en un Oxford rotundo ¿hay quien le regale un peine? Le haría un favor. No es genuino. Imposta la voz. Es un rubio de bote con el cipote morenote y los pelos con aspecto de haberlos sacado del enchufe. Viene de familia judía de origen lituano emigrada a las Islas. Esto es un garbillo. Lo que cuela pues cuela y lo que sobra se echa al saco de las granzas en el pesebre de los burros.

¡Ay esta guerra se ha llevado por delante eso que se llamaba antes deontología periodística! Se habla con aberración y fanatismo en el más puro radicalismo que desencadenó la teología del holocausto que se ha convertido en dogma de fe irrefutable. Ya se decía en la vieja España del rey y de la inquisición chitón porque los inquisidores merodeaban el aprisco. Cabra que se desmanda es molida a palos o despellejada en vivo. No tengo la capacidad de Jesucristo para hacerme invisible, ni el don de bilocación, pero Él, el hombre más perfecto de la estirpe de Israel, tampoco sucumbió al miedo al sanedrín. El propter metum Judeorum de Nicodemus.

Se levantó contra los sacerdotes, criticó al Establecimiento. Fue juzgado y crucificado en rebeldía,

 No, nunca seré antisemita porque Él dijo no vengo a abolir la Ley sino a perfeccionarla y he comprobado tras mi conversión a la ortodoxia cuando Rusia entró en mi corazón marcándole indeleble en aquella iglesuca de South Kensigton donde concurrían las antiguas marquesas zaristas vestidas de vagabundas, que Cristo es el perdón la resurrección y la vida. Y está en la historia. Está en la himnodia de los salmos, en las letanías, en la voz del diacono que debe de darle al vodka por la sonoridad de su bajo profundo, en la mirada de ese mendigo, en la sonrisa de un niño o en el beso de una prostituta. Estudio cada dia apasionadamente los evangelios. El de Juan especialmente y constato que el Maestro no ríe nunca, pero lloró tres veces: a la vista de Jerusalén, en Getsemaní y en la resurrección de Lázaro. Era Dios. También hombre. Amaba las flores del campo y se compadecía de la raza humana que vino a redimir: el hambre, la guerra, las enfermedades, que curaba misteriosamente.

Era taumaturgo, un carisma del que participaron los discípulos. “Estas señales tendrán los que me sigan, domarán serpientes, si veneno bebieren no les dañará. En mi nombre echarán diablos, impondrán sus manos sobre las cabezas de enfermos y tullidos y curarán”. Tampoco escribió una sola iota, sólo sobre la arena. Cristo se oculta, desaparece, parece según san Jerónimo haber dejado su obra a medio acabar. Ahora bien, está en la historia. Es el rey de la historia.

Permítanseme estas consideraciones de mi parenético particular que abordando el tema cristológico aborda lo sublime. La erradicación de su mensaje tal como desean los anticristos del sanedrín masónico imperante en Occidente me pone de mal talante. Desconocen que el Mesías es un oriental y se adecua al pensamiento semita. Son días del Estercolero. Vienen los adoradores de Belcebú y Belial y nos encuentran con estos pelos. A pesar de todo ni su figura (la del Salvador) ni su obra podrá ser erradicada de los anales. Por ser soteriológica. El mundo pasará, pero mis palabras no pasarán. Esta frase al enemigo le hace rechinar los dientes.  

Resucitará. Rusia es la patria de la resurrección. Con Putin o con otro y los rusos prosiguen en su mentalidad oriental. Son bizantinos europeos y también asiáticos. Muy litúrgicos. Pasaron las aguarradillas de abril. Ya es mayo el cielo despejó, desaparecieron los chubascos. Cristo vuelve. Ya no se hace invisible. Hoy es la gran parada. Victory Day. Pobeda. El recuerdo de la Victoria en la guerra patria frente a la opresión del fascismo que paradójicamente se ha vuelto por unión de contrarios sionista en Occidente. Engrillan los castaños de India. Los cerezos de mi huerta se muestran triunfales, la pomarada da gusto verla. Hay que atarse los machos. El que tenga oídos para oír que oiga. Ladran luego cabalgamos. 

viernes, 6 de mayo de 2022

 

el caso de ARTHUR KOESTLER EL JUDIO ANTISIONISTA QUE PREFIRIÓ CONSTRUIR ISRAEL EN LA LIBERTAD DE SU PROPIO CORAZÓN

 ARTHUR KOESTLER

Antonio Parra

Antes de extender la perezosa – así se llama en Asturias la mesa de la sala donde sólo se come en las ocasiones- para la Cena de Nochevieja no quiero despedir a 2005 sin un recuerdo hacia Arthur Koestler cuyo centenario ha pasado casi desapercibido de los medios. El “Lobo estepario” no entra en los baremos de lo políticamente correcto antes bien su obra, la de un periodista maravilloso y la de un novelista con garra introductor en el mundo parisino del bestseller y del román verité con esa inmensa obra de calado profético en que a través de toda esa pasamanería de la utópica ucronía de los novelistas ingleses de avanzada [Orwell, Huxley, Marshall, Pinter, Shaw, todos ellos hijos literarios de Jonathan Swift],  El cero y el infinito hace una llamada de advertencia al mundo para recordar que la libertad es un bien escaso y siempre amenazado tanto por los totalitarios de izquierda o de derecha como a los que a sí mismo se denominan “regimenes de libertad vigilada”.

También Koestler era judío. Y un húngaro. Un centroeuropeo entrañable y contradictorio al que no le gustaba a él, que había sido un luchador contra Hitler y Stalín  la América de MaCarthy la de los “rojos debajo de la alfombra” y se vino a Europa y se instaló en Londres. England made me. En verdad que no ha habido otro país más libre en la tierra que aquella que surgió a partir de la gran huelga del carbón, la de Superman y de Big Jim, la de Harold Mac Millan y Wilson, Ted Heath, Lord Callaghan, la que va desde el Festival de la Luz de 1957 hasta el terrible advenimiento de la Dama de Hierro esto es 1977. Veinte años, cinco lustros maravillosos. La de los Beatles, Carnaby Street, Twiggy, y los grandes humoristas de la tele como Dick Emery, The Two Ronnies, los Monty Pythe, Benny Hill, Jesucristo Superstar.

Fiel a su compromiso con la verdad, quemó varias veces a lo largo de su vida  las filacterias y rompió carnés. Por ejemplo, fue un desencantado del sueño sionista de Ben Gorrión. Después de morirse de hambre en Palestina y de haber cantado la “Hativka” con los primeros pioneros colonos dijo que el Estado de Israel no es más que un grado de conciencia y de libertad, no un espacio físico ni un país imperialista como los demás. Ha de ser el imperio de la razón. Su familia había conocido los pogromos de la Europa del Este y él mismo había conocido sobre sus carnes qué es la persecución, qué es la angustia, qué es el medio. “Nuestros sufrimientos no nos dan derecho a asumir el papel de verdugos después de haber sido víctimas”.

Las fuentes que manaban leche y miel de la Tierra Prometida se secaron por el camino, la nata se aceda y la miel se la han comido los burros. Esto ocurría a fines de los años veinte y está constatado en su magna autobiografía Flecha en el azul, uno de los mejores libros de memorias escritos en el  siglo XX.  Hambriento, descalzo y en arambeles, retorna a París y se afilia en el Partido Comunista. Allí escala puestos y llega a ser uno de los hombres de confianza del Kommitern al que se confía la dirección del departamento de relaciones internacionales y de propaganda. Todavía escribía en alemán y en yiddish pero era capaz de hablar y escribir correctamente diez idiomas. Así que este cosmopolita en andrajos va a dar la medida primero de un perfecto revolucionario, muy ardido en las artes del agitprop para en los últimos años de su existencia convertirse en un gentleman. ¡Qué metamorfosis! ¡Qué gran transformación! Claro que era un húngaro que venía del Danubio el río de Kafka y curtido en las lides del psicoanálisis. Renunció a la carrera de médico por el periodismo pero siempre los temas de la psicología y de la parapsicología colmaron su interés.

Koestler fue colaborador de Stalín, conoció el surgimiento del nazismo en las tabernas de Berlín. Fue corresponsal de guerra, pornógrafo, cartelista, publicitario y espía. Su participación en la guerra de España adonde llegó primero como agente del Kommitern que le ordena cuando el gobierno de Azaña se traslada a Valencia que se incaute del Archivo del Ministerio de Exteriores, orden que cumple el interesado pero sólo es capaz de recuperar algunas cartas de amor, según dice, del bueno de Lerroux conocido por sus inclinaciones donjuanescas y sicalípticas, que era el terror de las secretarias, y que había convertido su coche oficial que siempre rodaba con las cortinillas echadas su nido de amor. La peripecia de alcanzar Valencia por carretera desde Madrid con todos aquellos papeles en el capó tampoco es manca.

Luego vino como corresponsal del News Chronicle londinense. En la toma de Málaga es aprehendido por los italianos. Cuando estaban a punto de llevarlo al paredón aparece su deus ex machina, Luis Bolín, un antiguo corresponsal en Londres, jefe de información y propaganda de Franco, que lo libra del linchamiento. Es juzgado y condenado a muerte en una cárcel de Sevilla donde  pasa tres meses. Ya iba a ser fusilado al amanecer en compañía de García Atadell, temible facineroso del Madrid chequista y rojo que se había especializado en las sacas de madrugada con sus Brigadas del amanecer, cuando llega una disposición del Cuartel General del Generalísimo decretando le sea conmutada la última pena por la de canje con la esposa del Capitán Haya famoso aviador del ejercito nacionalista.

Las buenas estrellas a veces se apagan y fenecen pero en este caso la Estrella de David que acompaña a algunos hijos de Israel, los verdaderos judíos, fue un resplandor invencible que le rescató de las garras del león varias veces. Algo misterioso y que he constatado a lo largo de mi vida. ¿Tiene esta gracias algo que ver con los salmos que tanto me embelesan a mí? El hecho cierto es que Koestler salvó de una forma prodigiosa. A los espías bien lo sabía él  no se les condecora. Se les paga o se les fusila. En todas las guerras es así.  Otra alternativa no existe. Espía que es cogido se convierte ipso facto en carne de paredón. ¿Entonces por qué Koestler se libró siempre y cuando era la segunda vez que lo cazaban? La primera fue en Sevilla. Vino a hacerle una entrevista a Queipo de Llano habiendo obtenido un salvoconducto en Lisboa de Nicolás Franco como enviado especial de un periódico de Budapest pero en el bar del hotel  es reconocido por unos alemanes como el gran agitador comunista y espía del Kommitern. Cuando aparece Bolín en el bar Arthur sale corriendo y se pone en franquía huyendo en automóvil a Gibraltar. “A ese perro judío le voy a matar con mis propias manos” dijo Luis Bolín. Nunca cumplió su promesa y eso que no le faltó ocasión.

Fui uno de los pocos periodistas españoles que lo entrevistaron. El autor se negaba a hacer entrevistas y menos a los españoles. Yo llevé a Koestler sin embargo a las páginas de ARRIBA. Fue muy curioso. En su artículo dominical en el Observer despotricaba contra Franco. Sin embargo, cuando me recibió en su casa de Knigtsbridge  después de unos tragos y de los cigarrillos españoles que le llevé (fumaba negro y era un fumador empedernido) me confesó que a pesar de los pesares al régimen de Franco le debía la vida aparte de haber sido uno de las causas remotas de su triunfo en literatura – “El cero y el infinito” está basada en su experiencia en la cárcel de Sevilla, es una alegoría del GULAG y le daría a ganar mucho dinero- y que cada vez que alguien le mentaba el nombre de Luis Bolín, aquel periodista monárquico que escribía en el ABC, sentía complejo de Estocolmo. Un cierto rebufo. Una mezcla de odio entreverado con cierto afecto agradecido por encontrarse vivo gracias a él.

Don Arturo me pareció un ser enigmático. Elegante con una chaqueta a cuadros, corbata de sirgo, bien hecha la raya en una cabellera densa, ojos melancólicos y rasgados pómulos magiares y esa cara de pergamino que es el rostro de algunos judíos que he conocido como Golda Meir. Y lo que me dijo en aquella entrevista me ha llevado a reflexionar sobre lo ocurrido en la guerra de España. Lo importante que fueron los ingleses en la preparación, gestión y desarrollo posterior del conflicto.  Franco formó parte de la delegación española en los funerales de Jorge VI y le encantó Londres. De allí salió el Dragon Rapide que se hizo a la vela en el aeródromo de Croydon. Y también Orwell, Philby, Bruce Marshall, Jack Jones con todos sus brigadistas de las TUC y también algunos simpatizantes de Chamberlain que se enrolaron en la legión o en las columnas del coronel Castejón. El Foreign Office jugando siempre a dos barajas. De esa forma los ingleses nunca se equivocan.

Desde luego sin la presión del espionaje británico (Bolín pudo ser perfectamente un doble agente) a Koestler no le hubiera salvado ni la caridad. Lo hubieran fusilado en compañía del ínclito García Atadell. Para estudiar este misterio hay una frase esclarecedora There is more than meets the eye. De otra forma, hay misterios que el ojo desnudo nunca podrá abarcar. Y el de nuestra guerra civil es uno de ellos. Ahora se está tratando de dar otra versión. Los vencidos de entonces merced a las artes de la propaganda y del agit prop que inventara Koestler aparecen como los vencedores y los franquistas los malos de la película.

Sin embargo, en estos tiempos oscuros de tergiversaciones y manipulaciones la figura de este escritor para mí uno de los más grandes del siglo XX por encima de Canetti, de Sartre y de otros muchos como ese perulero Vargas Llosa y toda esa patulea de novelistas proclamados a dedo y por designación resplandece señera por su compromiso con la verdad. Por la honradez y por la congruencia con sus principios. Un hombre que tuvo agallas para decir que no al Fascismo, al Comunismo y al Sionismo, los tres grandes movimientos políticos e ideológicos del siglo XX es mucho Koestler. Su memoria sirva de faro y guía a nuestras conciencias.

Guardo una carta suya pero no lo volví a ver más después de aquel encuentro en su piso de Kensington en 1973 y que compró con las ganancias de su primera novela. Se acababa de casar con Cintia. Como buen medio europeo la idea del suicidio ronda su obra. El que en Sevilla le hizo un corte de mangas a la muerte se había intentado suicidar en París abriendo la llave del gas pero en ese momento se le cayó de la estantería un grueso volumen del Quijote que le hizo abandonar su decisión, y una segunda en Lisboa con unas pastillas que le había enviado Walter Benjamín, su amigo, pero la robusta naturaleza del escritor resistió a la triaca, tuvo una tercera vez. Y a la tercera fue la vencida. Se mató junto a su compañera Cintia en su piso que tenía detrás de las tiendas Harrods.  Otro pacto del diablo como el que orquestó con Walter Benjamín, su amigo y camarada. Esta vez el gas fue fulminante y sobre su frente aquella estrella davídica que siempre fulgió firme se oscureció.

La obra de Arturo Koestler es ahora ninguneada pues no les interesa a las Fuerzas Oscuras que salga a la luz pero para las generaciones venideras será un álgido referente. FELIZ 2006.

Miércoles, 28 de diciembre de 2005

jueves, 5 de mayo de 2022

FRADONITSA

 

El martes, la segunda semana después de Pascua, la Iglesia rusa celebra Radonitsa. Los ortodoxos de la Divina Liturgia van al cementerio y dicen triunfalmente "¡Cristo ha resucitado!" a sus familiares y amigos fallecidos. El mismo nombre de la fiesta sugiere alegría, e incluso los servicios funerarios levemente tristes no se sirven en Radonitsa. Pero, ¿por qué es así y cuál es el punto aquí? ¿Será que las largas hileras de tumbas con cruces y monumentos, las conmovedoras inscripciones “Hojitas, no hagáis ruido, no despiertéis a nuestra madre” y el especial silencio de este lugar no impliquen sollozos, llanto por los ¿muerto?

El cementerio es de hecho un lugar especial. El lugar es sagrado. Dicen que si te diviertes mucho, ve al cementerio. Y si estás muy triste, ve también al cementerio. Porque el recuerdo de la muerte es un momento muy importante de la autoconciencia cristiana. Y la memoria mortal puede convertir la alegría violenta sobre la tierra cubierta de pecados y manchada de lágrimas en una humilde tristeza sobre sí misma, pereciendo. Y la melancolía negra, por el contrario, cambia a una alegría brillante por la resurrección general.

En la tradición rusa, las cruces de las tumbas se colocan a los pies de los muertos y los cuerpos mismos se colocan mirando hacia el este. ¿Porqué es eso? Según la leyenda, en el momento de la Segunda Venida, Jesucristo vendrá del este. Y cuando los muertos resuciten, se levantarán de sus tumbas, se levantarán - y verán al Señor, y también verán la Crucifixión - y serán consolados, porque fue por la Cruz que Dios venció a la muerte. Por lo tanto, los cementerios son verdaderamente un gran lugar.

¿Como será? Vayamos a la Biblia, en la que el santo profeta Ezequiel, que vivió en el siglo VI aC, describe así la Resurrección General.

“La mano del Señor estaba sobre mí, y el Señor me sacó en espíritu y me puso en medio del campo, que estaba lleno de huesos, y me rodeó alrededor de ellos, y he aquí, eran muchos. sobre la superficie del campo, y he aquí, estaban muy secos. Y me dijo: ¡Hijo de hombre! ¿Vivirán estos huesos? Dije: ¡Señor Dios! Tú lo sabes. Y él me dijo, profetiza sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos! escucha la palabra del Señor". Así dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí, yo traigo el Espíritu en vosotros, y viviréis. Y os cubriré de venas, y os haré crecer carne, y os cubriré de piel, y os infundiré aliento, y viviréis, y sabréis que yo soy el Señor.

profeticé como me fue mandado; y mientras profetizaba, hubo un ruido, y he aquí un movimiento, y los huesos comenzaron a juntarse, hueso con hueso. Y miré: y he aquí, las venas estaban sobre ellos, y la carne creció, y la piel los cubrió desde arriba ... y el espíritu entró en ellos, y cobraron vida y se pusieron de pie - un muy, muy gran anfitrión. Y me dijo: ¡Hijo de hombre! estos huesos son toda la casa de Israel” (Ezek.37:1-8, Ezek.10 – Ezek.11).

Creemos en esto, y lo recordamos cuando venimos al cementerio. Y este conocimiento hace que los cristianos sean verdaderamente personas de alegría.

Personas que no le temen a la muerte como fin de todo lo existente. Personas que saben que con Dios todos están vivos.

Recuerdo que una vez me impresionó mucho la vida del arzobispo Pedro de Alejandría. Decapitaron al santo mártir, y por la mañana los cristianos encontraron a su obispo, tomaron el cuerpo y la cabeza, los llevaron a la iglesia, los vistieron con túnicas episcopales y los sentaron (!) en un lugar alto: un asiento especial detrás del trono. en el altar, sobre el que en algunos momentos del oficio debía estar el obispo, y realizaba el funeral. Fue en el 311.

¿Se imaginan eso, queridos cristianos del siglo XXI? Un obispo ensangrentado con la cabeza pegada, vestido con túnicas reales, se sienta en un lugar alto, y su rebaño canta: “Dios descanse con los santos”? Pero esto, y nada más, es el verdadero cristianismo. ¡No hay abatimiento, ni miedo, sino libertad en Cristo y gozo en Él!

Foto: patriarchia.ru

Lo primero que la Iglesia exclama a todo el que entra en Ella es el evangelio de la victoria milagrosa de Cristo sobre la muerte. ¡Cristo ha resucitado! ¿Dónde, después de esto, están las lágrimas de los niños nocturnos al darse cuenta de que tu madre algún día morirá y no volverás a encontrarte con ella? ¿Dónde está el anhelo de los viejos que se ven en la calle, arrastrando apenas los pies: “Y yo seré así”? ¡La muerte ha perdido la guerra!

La trompeta sonará, y veremos todas las naciones, todas aquellas de las que antes solo podíamos leer. Abraham, el zar David, Nicolás II, abuelo y abuela: podremos verlos a todos, y no en una especie de sueño, sino en realidad, en cuerpos físicos incorruptibles, junto con ellos podremos cantar con alegría " ¡Aleluya!” a Dios.

Solo viviríamos como ellos, de lo contrario veremos, veremos, pero no podremos estar cerca.

Es esta alegría, este milagro, lo que tenemos prisa por compartir con nuestros seres queridos difuntos en las vacaciones de Pascua de Radonitsa. Y no dulces, ni huevos pintados, ni tortas de Pascua, ni flores de plástico, llevamos la maravillosa mañana del martes de la semana de Santo Tomás al cementerio, sino que llevamos el evangelio triunfante: "¡Cristo ha resucitado!"

¡Cristo ha resucitado verdaderamente!

lunes, 25 de abril de 2022

 

VUELVE AL RUEDO DE LA COMUNICACIÓN ALFONSO ARTESEROS TODOS LOS DOMINGOS POR LA TARDE EN "EL TORO"

 

ALFONSO ARTESEROS MAGO DEL AUDIOVISUAL (I)

 


Si Joaquín Diaz el musicólogo vallisoletano nos mostró cómo sonaba y como cantaba España en años pretéritos, el periodista y comunicador Alfonso Arteseros (Madrid 1946) nos enseñó los saberes de la música analógica y cibernética. 

Creo que es uno de los periodistas mayores de la transición, con altura de miras, que no sucumbe a las tentaciones del amarillismo de arrabal. 

Su obra es un feliz encuentro entre Guttemberg y MacLuhan y ese paso gigantesco que ha dado la comunicación a lo largo del último   siglo. 

Y eso que comenzó como batería de un joven grupo musical. 

Desde los programas de la EAJ49 Radio Segovia al mundo del DVD, las grabaciones del audiovisual: el rock, el pop, los Pekeniques, los Mustangs etc. en las últimas décadas el tren de nuestras mentalidades hizo un largo recorrido.

Hasta la entrevista de categoría con personajes que han marcado un lugar en la historia del mundo y de España.  Veo en su figura tierna y humilde juglar de la modernidad de mirada tierna y ojos cansados velados por la melancolía. 

He tenido la suerte de compartir con él caseta en la Feria del Libro de X y entusiasmarme con la biografía plasmada en el libro que me regaló “España en la Memoria” prologado por Armando de Miguel. 

Aunque es dos años menor que yo compartimos los aires de la España de postguerra, la generación de los 60 cuando todo cambió: el hombre a la luna, la píldora anticonceptiva, la minifalda, El Corte Inglés, la televisión en Blanco y Negro, la radio a todo meter sonando en los pisos y en las corralas, las vacaciones pagadas, el 600, el seguro de desempleo.

Él es hijo de un sargento del Ejército Republicano y yo soy hijo de otro sargento de Artillería de Franco y venimos de una España en la que se trataron de suprimir desinencias ideológicas, compartimos el queso norteamericano, la leche en polvo y el pupitre en los colegios de las monjas y los frailes. Así como las bofetadas y el miedo al infierno,

 No había distinciones entre rojos y azules, todos queríamos olvidar la guerra fratricida, no había surgido la Memoria Histórica. 

Luego nos pusimos el traje de comer fideos los domingos y nos íbamos a bailar el twist al Consulado con las chicas yeyés. O tal vez los cines de sesión continua donde lo largo de la película    sonaba el chasquido de una bofetada al grito de “acomodador…”  pero usted que se ha creído… 

La vida, que nos parecía un poco más amable, tal vez porque éramos más jóvenes, nos estallaba entre los dedos. 

Una generación fuimos  de contestatarios que anduvo a palos con los grises en la Universitaria, pero luego nos hicimos de derechas siguiendo el ejemplo de la izquierda durante la revolución del 68. Ardía Paris. Ahora  ¿qué fue de Rudi el Rojo y de  Cohn Bendit? Abandonaron la chupa de los descamisados y se hicieron ejecutivos de altas empresas multinacionales. 

Luego se montaron su chiringuito y se convirtieron en gente de derechas. Creo que nos contó en imágenes y en innumerables reportajes aquella transformación Arteseros. Él es uno de los pioneros de la televisión de calidad sin basura de color rosa. 

Por su programa “España en la Memoria” han pasado desde Santiago Carrillo, Lister, Serrano Suñer, Juanita Reina, Blas Piñar, el mesonero Cándido, George Harrison, hasta Juanito Valderrama e incluso las dos supervivientes del asalto al Cuartel de la Montaña las hermanas Seone.

Debe considerársele todo un referente para todos aquellos que nos dedicamos a este oficio. “España en la Memoria” es uno de esos libros que hay que leer porque nos reconcilia con la vida.

Para Arteseros que conoce y ama al pueblo español en sus virtudes y defectos la historia no se encuentra en los grandes cronicones ni tratados ni batallas, sino que hay que ir a buscarla en la vida común del pueblo. ¿Cuánto vale una barra de pan? ¿Cómo es el colegio al que mandar a los niños? ¿Dónde encontrar empleo? ¿Dónde vivir? 

Eso que llaman la intrahistoria


continuará