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viernes, 20 de octubre de 2017


LOS POEMAS DE UN ASTURIANO ASESINADO EN CATALUÑA

 

Constantino ÁLVAREZ Castrillón era un humilde emigrante a Cataluña asturiano de la aldea de Puente Vega y residente del Manto de Las Dueñas concejo Cudillero y primo de nuestro abuelo Pepe Castrillón, que consiguió establecerse, a su regreso de Cuba, en Barcelona poniendo un pequeño negocio.

 Un día de julio de 1936 fue detenido en la Ramblas por milicianos del POUM por llevar corbata. Estuvo en la cárcel de Mataró, Lérida y Barcelona en un barco prisión. Donde lo tiraron por la borda atado de pies y manos unido a un lastre (para ahorrar munición). Debió de ser su muerte horrible. Su cuerpo no apareció. fue pasto de los peces.

Entretenía sus ocios carcelarios escribiendo poesías de carácter filosófico.

Sus cuartetas, algunas con faltas de ortografía y algo ripiosas, no le lograría a Constantino Álvarez ningún lugar preeminente en del Parnaso de nuestras letras, pero transparentan el alma sencilla de un probo ciudadano preocupado por la situación que vive el país.

No hay rencor ni acusaciones a sus carceleros o a los que no compartían  ideas políticas de liberalismo de derechas, no era falangista.

Hasta el final de su encarcelamiento se mantuvo en la esperanza de ser liberado ya que confiesa no haber cometido otro crimen que el de llevar corbata.

Sus poesías — más de tres centenares en letra apretada y elegante—han llegado a nosotros gracias a un mozo de escuadra compasivo que las retuvo y luego entregó a los franquistas tras la liberación de Cataluña cuando entró la fuerza de Yague en la capital catalana.

He aquí uno de sus trabajos— el poemario principia en 1932 y termina cuatro años más tarde con la muerte violenta de su autor— que firma en la cárcel de Mataró en noviembre de 1936.

 

EL SOL EN LA CÁRCEL

 

Cuando falta la experiencia se confunde la prudencia

Con alguna tontería que suele servir de guía

A la pobre inteligencia

Le endurece el corazón

Esclavo de la pasión

Por desmedido egoísmo

Sin Dios amor y razón

Buscando comodidades

Nacen complicidades y los pueblos no se entiendes

Y se persiguen y venden

Disfrazando las verdades

En el propio proceder

Encuentra el hombre placer

Cuando nunca causó daños

Hasta soñando dormidos se concentran los sentidos

En las noches silenciosas y nos recuerdan muchas cosas

Y los daños cometidos

Todos los callan y ocultan y no pocos los disculpan

Con aguda precaución suplican

Todo el perdón

De las faltas que les culpan.

 

A partir del 18 de agosto cuando sube la última entrada a su diario poético, cesa la comunicación.

Constantino Álvarez el probo inmigrante asturiano, que no se metía en política, un hombre pacifico, que fue asesinado por llevar corbata e ir a misa, abre los brazos a la muerte en las tibias aguas mediterráneas del puerto de Barcelona.

Su sentencia de muerte había sido firmada por Luis Companys presidente de la Generalidad.

Ojalá que en España no vuelva a derramarse inútilmente sangre inocente como la suya ni sucumbamos a la debacle de los odios. Los descendientes de este pobre mártir por sus ideas no pedimos revancha ni vindicta. Más bien reflexión que es la mejor forma de que el dialogo no se convierta en monólogo

 

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