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miércoles, 25 de marzo de 2026

 

LERMONTOV Y EL CAÚCASO






 LERMONTOV UN HEROE DE NUESTRO TIEMPO

Marzo tiene sus cosas pero no marcea este año. Los prunos están en flor y el mundo está pendiente del Ojiporcuno y del Orejudo sirviendo a Marte dios de la guerra y es a tal dios al que dedican los augures este tercer mes del año. Yo vuelvo por donde solía a mis páginas. Lo tienes crudo, Silvino, porque Putin es un tigre de papel y te llama el archivero para lárgate una de sus contumeliosas tiradas anticastristas defendiendo a Trump el impresentable y maldiciendo a la raza mora de la cual venimos muchos en España pero Alá es grande y si te sientas a la puerta de tu casa verás pasar el cadáver de tu enemigo. Eso dicen pues un héroe de nuestro tiempo a mi parecer es una sátira circasiana contra el ejército ruso, aquella infantería que hacía la guerra contra los chechenos por los desfiladeros de la gran cordillera. Asomaba la cresta la cima nevada del monte Erbús donde se dice que quedó varada el arca de Noé tras el diluvio y de perdió una de las doce tribus de Israel, se escucha el relincho de los caballos, los estampidos de los cañonazos y también la música de rigodones y mazurcas. Los oficiales de la guardia se divierten tienen amores y se disparan pistoletazos en duelos al pie de los abismos. Es un poco el mundo de Tolstoi y de Pushkin. El enigma ruso. Un inmenso país sorprendente y difícil de comprender. Ahora entiendo por qué las pajilleras rusas colman los masturbaremos de la Red. Tienen una moral distinta y un concepto diferente del sexo. Ahora comprendo por qué esa beldad siberiana inagotable libido y un poder de seducción que trae a los puteros de todo el mundo exclama que ya no hay hombres que sean capaces de satisfacerla. Olga es ninfómana. Una ninfómana que estoy por decir que aoja y hechiza a los usuarios de la sala donde espera la llegada de clientes que paguen sus servicios con tarjeta de crédito; una mamada tanto, el ahogado cuanto, el furaco que se mete en el sexo 25 dólares, el gemir de placer 100 ochavos. Pero de este mundo ya nos hablaba Lermentov escritor romántico ruso que combatió a los muslimes en la frontera persa. Son las aventuras del capitán Pechorin que mató en un duelo a otro oficial de su regimiento un tal Grutschinsky y lo despeñó. O del teniente Bullich que sostenía el criterio fatalista que nuestro destino está escrito en las estrellas. Un cosaco borracho lo partió por la mitad cuando regresaba al cuartel borracho una noche de parranda. Creía en el influjo de los astros sobre la conducta humana desdeñando a la voluntad y a la Providencia. Sostengo que Lermontov no creía en Dios. Por eso se descerrajó un tiro en lo alto de una peña. Vete tú a saber. Est bello libro es premonitorio. Su autor, introductor del romanticismo ruso, murió en un duelo a primera sangre.

miércoles, 25 de marzo de 2026

 

domingo, 15 de marzo de 2026

 WINNERS & LOSERS

 

Winners and losers. Esa palabra me suena: Tony, you are a loser.

Escuché  yo con frecuencia esta maldición cuando cerraron la agencia Pyresa y la Prensa del Movimiento se fue al garete pignorada por el gobierno juancarlista.

Me vi yo sumido en la contradicción de la Gran Manzana tuve que cerrar la casa, entregar las llaves como Boabdil el Chico, y yo no era el rey de Granada sino un pobre corresponsal sumido en la barahunda, la colera y el desprecio. risum teneatis de mis enemigos. Sin saber por dónde tirar. 

Intenté todos los oficios mientras vendía mi casa en Staten Island. 

Busqué todos los oficios; desde periodista en un diario que se editaba en español hasta portero de noche e incluso “driver”. Esta era la ocupación de los judíos rusos que estaban llegando en manada y no me fue difícil porque NY es un paralelepípedo las calles señaladas por número en  vez de por nombre, pero allí topé con la mafia no sé si italiana  o judía.

 A cambio de licencia para circular hube de  dejar en depósito mi Ford Fairmont que acababa de comprar. Me lo devolvieron destrozado a los pocos días.

Tony, you are a loser─ aullaba un maldito sicario de aquel mundo infernal de la noche neoyorquina. Decía que yo era comunista. Quería barrerme debajo de la alfombra el cabrón.

En su jurisdicción tenía montado un chiringuito en el cual asomaba la cabezota un gran danés. A mí se me helaba la sangre en viendo a aquel perrazo cuando iba a encerrar después de transportar carne vieja por todas las avenidas, surcando el lujo de la tercera, la fascinación de la quinta, Times Square, la mugre del Bronx  o la naturalidad de Brooklyn donde vivían  los emigrantes de medio pelo italianos, polacos, hispanos toda la peña.

Cuando realizaba una carrera a Kennedy era como un meditatio mortis porque el aeropuerto estaba cercado por un cementerio enorme. Se divisa al aterrizar.

Todas las tumbas  eran judías, cipos de la memoria con inscripciones en hebreo.

A veces sentí miedo.

Una tarde  en el Bronx se me subieron unos mendas  en el capó y querían atracarme pero los grité en español una frase épica iros a tomar por el culo y entre carcajadas (entendían mi idioma eran de Puerto Rico) se bajaron del coche.

Y otra noche una vieja con un caniche me hizo dar vueltas y más vueltas por la urbe. No aquí no es. Un poco más adelante. Aquí tampoco. La vieja estaba muy alegre y me miraba con ojos relamidos de conspiración. Al fin me mandó parar en un descampado, se alzó las faldas y dijo:

─Do me.

─Señora, que se lo monte con su perro, no tengo ganas yo

Y la ordené salir del vehículo. Yo debía de ser un cabby original. Iba  la buena señora que perdía el culo con las bragas en la mano camino de un wimpy.

Colijo que yo por entonces estaba muy bueno y atraía a las busconas. No me pagó la carrera pero es igual. Yo era un perdedor. Tony, you are a loser. Winners and losers proclama mister Trump en son de guerra. Eso es de la biblia. Ovejas y cabritos. Bienaventurados y préditos condenados a la gehena. “Venid benditos de mi padre al reino que os tengo preparados etc”.

Pero san Mateo transcribe las palabras del Salvador “Quien busca su vida la perderá y el que la pierda por honor a mi nombre la encontrará”.

Tócate esa, Trompas. Cruel señor Trampas, ojiporcuno ojos de cerdo rubio, que con su quirite el israelí míster Orejudo quiere sumir  a la humanidad en un conflicto nuclear.

─Yea, Donald Trump, you are a loser. Yo no soy un perdedor. El que proclama la verdad no puede ser nunca un perdedor aunque encabece la larga lista de los mártires que en este mundo han sido por pregonar a Cristo o a Alá. Venid bendito de mi padre al reino que os tengo preparado. Viva Irán y a los teócratas del Rejudo Sañudo que paguen sus crímenes; les va a tocar asumir la terrible condena de Nuestro Señor cuando dijeron caiga sobre nosotros su sangre y sobre nuestros hijos. 

Humillado, vapuleado, desprotegido en medio de la ignominia y el descredito. Este pobre  archivero se siente un triunfador. Winners and losers. Vivíamos en  un mundo relativo. Todo depende del cristal por donde e mire, decía Campoamor.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

 

martes, 10 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

 

RAUL DEL POZO. MORIR DE PULMONÍA ES DE VALIENTES

 

RAUL DEL POZO EL BROCENSE CONQUENSE

 

Doblan las campanas por Raúl del Pozo. Morir de pulmonía es de valientes pero Dios me libre del día de las alabanzas. Le conocí en Londres. Viniendo de Moscú todo pagado y cuando las rusas según me dijo no apagaban la luz,  haciendo el amor, aquella Inglaterra pobre y manoseada de las huelgas mineras le pareció un sitio funesto.

─Inglaterra es un campo de concentración me dijo por aquel entonces.

─No jodas, Ruli. Esta es la cuna de la democracia.

Le hospedé en mi casa de Kensington varias noches. De mortuis nisi bene.

No conviene hablar de los muertos mal. Es una falta de respeto. Yo no quisiera hacerlo pero no puedo. Me llamó psicópata y fascista. 

Éramos parroquianos en el café Gijón y en Londres jugábamos al mus en casa de Julián Martinez paisano suyo y que escribía para el Informaciones. Otra ocasión: la tenida fue en casa del corresponsal de la Vanguardia Abascal que era un poco borde. 

Se emborracharon y por poco Raúl le da a Abascal con la botella en la cabeza. Abascal se había metido con Emilio Romero y eso para los redactores de Pueblo era crimen de lesa patria. Menos mal que lo sujetamos porque iba a por él. El día que fue elegido Carlos Arias Navarro jefe de gobierno estábamos en cá Alfonso Barra y del Pozo gritó:

─Ostias el carnicero de Málaga

De vuelta a Madrid se convirtió enm una de las plumas galanas del Régimen y ya no me hablaba. Este conquense ex seminarista y que sacó la carrera de maestro de escuela y se vino a Madrid fue el  mejor lebrel de Emilio Romero diz que era el que le arrimaba las putas porque conocía como nadie el Madrid la noche años 60. 

Bebía los vientos aquel director arevalense por María Jiménez.

No discuto su valía profesional y su pluma cortante, afilada, pronta ora al navajazo, ora al ditirambo o el incensario. Su norma era siempre estar con el poder.

Cada vez que había un inquilino nuevo en la Moncloa cambiaba de chaqueta. Fue seminarista, de la Hoje, comunista, socialista, pepero y de últimas me pareció notar ciertas inclinaciones hacia la derecha aznarista. No era malo como novelista pero como columnista del Mundo desde que cuyo pedestal auscultaba el ruido de la calle no se le puede comparar con Francisco Umbral, predecesor suyo. Descanse en paz.

martes, 10 de marzo de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

 LA HISPANOFOBIA DE TRUMP. ESPAÑA CON SANCHEZ

 

A lo largo de muchos años de mi carrera periodística topé con este estigma del odio a España no importa que régimen gobierne el país. Ocurrió con Franco. Ocurrió con la República. Es un odio francés, es un odio inglés. Los franceses metieron en campos de la muerte a los soldaditos del ejército republicano derrotado. Los ingleses envidiosos, presuntuosos y envidiosos nos dieron caña durante las décadas del 60 y del 70 como podrá comprobar el lector si consulta mis crónicas en la hemeroteca. Es un odio cerril, un desmelenamiento total hacia nuestra historia, nuestras costumbres. Napoleón arrasó nuestro alegre solar ibérico durante la francesada. Luego vinieron Wellington y los Hijos de San Luis.   Y los Internacionales neoyorquinos que tanto daño causaron durante nuestra guerra civil

USA utilizó la estratagema del hundimiento del “Maine” (una mentira gorda como suelen propalar los yanquis ni en Irak había armas de destrucción masiva ni en Irán armas tienen la bomba atómica) para atacar. Remember the Maine

El veto de Israel en 1947 nos cerró la puerta de Naciones Unida. En Londres en un pub de Southg Kensigton tuve que tirar por las escaleras a un menda que se cagaba en nuestra bandera, la bandera que yo juré y así sucesivamente.

Dentro de este contesto tan manido tan repelente se mueve Donald Trump, el míster trampas ojiporcuno porque tiene cara de gocho al cual solo le falta gruñir para convertirse en un cerdo.

Y a mí las democracias donde viví y trabajé me enseñaron que cuando se produce una afrenta a la nación todos los partidos políticos han de alzarse unánimes con el jefe del ejecutivo.

Eso no parece darse acá pues España es diferente y ahí tenemos al de VOX Abascal con su barbita puntiaguda de Shylock echando un cuarto  espadas en favor de Mr. Trampas y a ese Feijoo con sus maneras de doctrino haciendo lo mismo.

No estoy de acuerdo con muchos aspectos de la gestión del señor Sánchez pero no dejo de reconocer que esta vez se ha comportado como un patriota; es un gran político. Si los gringos nos bloquean, dejan de comerciar con nosotros y mandarnos tanques inservibles o mantequilla ajada con su pan se lo coman.

España siempre supo sobrevivir a tales bloqueos. En nuestro país pese a las dificultades se vive mejor que en ningún otro.

Por eso está viniendo tanta gente sobre todo ultramarinos y moros hermanos nuestros porque aquí como decía mi madre conforme es la manta así se estira la pata y en la mesa de san Francisco donde comen cuatro comen cinco. Abajo la derechona

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

 

ASI VIVI YO LA INFAUSTA NOCHE DEL 23F

 

23 F LA GRAN CHARLOTADA

 

El coronel Tejero  pasó ayer cumpliéndose 44 años del día de autos a mejor vida. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. 

Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. 

Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación.  Había sido un invierno seco.

Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de la antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. 

Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. 

Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. 

En el Hotel Palace me tomé  casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. 

Con mi cámara  Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. 

Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. 

Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? 

Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. 

Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo  fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?[i]

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice  a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.

 Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita.  La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. 

Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido.  Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. 

Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026



[i] Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda

sábado, 21 de febrero de 2026

 




SAN DOSITEO TIEMPO DE CUARESMA. VENEREMOS AL PATRÓN DE MEMBIBRE DE LA HOZ

 

Hoy 21 de febrerillo loco es san Dositeo. Viernes de Cuaresma.

Escucho desde mi ventana el chirrido de las becadas que han vuelto y vuelan migratorias hacia el norte. Esta algarabía que escucho habitual año sí y otro no. Se esponja mi corazón y me obliga a proferir un canto de alabanza a mi Creador.

¡Cuán grande es el Señor¡ hasta las grullas alborotando en las antiguas eras al pie del castillo de Villafranca prorrumpen en gritos de alabanza. Lent. Veliki Post. Tiempo de ayuno.

 Sustine et abstine. Guardar continencia. Años atrás no encendía pipa hasta el sábado de resurrección. Ya no fumo por lo cual el caso ya no es tarea. Guardar continencia ya no lo es. A mis 81 años y medio, los fuegos fatuos del erotismo se me han apagado.

La libido no sólo no se enciende sino que me causa risa y yo soy un monje blanco, un fraile sin monasterio, abad de mis propios deseos.

Guardo la Regla como me da la gana y me extasío escuchando el canto primaveral de las grullas. Las cigüeñas ya han vuelto aunque aseguran los ornitólogos que esas zancudas ya no se van, continúan machacando el ajo en sus enormes nidos en lo alto de nuestras torres.

La becada scolopax rusticola es ave migratoria que busca los humedales del norte de Europa hacia finales de febrero. Pero la grulla, a mano contraria, regresa al norte. Vuela para criar en Finlandia y en Suecia.

Dicen que es extremeña pues en Cáceres tiene la invernada, con sus patas largas, sus elegantes penachos, el alto copete. Son por unos días las reinas de la dehesa al pie del castillo de Villafranca.

Su parloteo no se interrumpe ni de noche. Es una maravilla que me hace pensar en que lo bueno no se acaba. Me olvido de las locura, desaires y desafíos de ese Mr. Trump que está medio loco y muy contento al volante de mi buga me acerco hasta Membibre de la Hoz por ser hoy san Dositeo nuestro patrón.

 En un par de horas cruzo la cordillera y me planto ante el atrio de la iglesia de Membibre donde yo jugaba con los de mi cuadrilla al chito y al zorro-pico-zaina y veo bajar una estantigua que desciende  del cielo hasta posar sobre la puerta de herradura cerrada a cal y canto.

 Ya no hay gente, chiquitos, media docena de vecinos y por el verano algo más.

 Membibre para molinos, decía el cantar. Todos se han derrumbado. El río Hoz daba sartas de cangrejos. No queda ninguno. 

La casa del abuelo Severiano larga de hechura con tejaroz que parecía un sombrero fue vendida al igual que las tierras de labor y lo mismo que el majuelo. Aquella viña era el ojo derecho del abuelo Parra. Mi padre y mis tios todos muertos: Silvino, Felipe, Ursino, Petra, Manahén y la Domitila que se murió al nacer. 

Voy recorriendo los letreros de las tumbas en este camposanto semiabandonado de mi pueblo  y aparecen nombres que no parecen de estos tiempos sino que evocan la costumbre de bautizar a los recién nacidos con el santo del día: Verulo, Secundino, Siricia, Servula, saturnina, Fortunato, Venancio, Maximiano, Patero.

Severiano Parra,  en honor al obispo y mártir de Escitopolis en Palestina se llamaba mi abuelo.

Lo bautizó don Valerio Ventolero un párroco que fue del pueblo a finales del siglo XIX. Le gustaba el traguillo y las mozas. En la rectoral siempre servía un ama cojonuda que le parió doce hijos a los cuales los metió en la inclusa.

 ─¿Cómo tú por aquí, Silvino?

─Yo soy Antonio.

─¿No eres tú el hijo del sargento Parra?

─El mismo.

─Pues dispensa. Es que me ha dicho el oftalmólogo del Paraíso que he de ponerme gafas y ya le he dado un toque a san Pedro para que me compre unas gafas. 

─¿Necesitáis gafas ahí arriba también?

─Si eres corto de vista, sí. Anda que no.

─Puaf.

─¿Y qué te trae por acá?

─He venido  a veros a vosotros.

─Pues aquí hay poco que ver. Ya sabes. La España vacía. Pocos y mal avenidos como los galgos de Zurita. Estando en estas bajaron dos ángeles y dijeron a Ambrosio metiéndole prisas:

─Espabila. Que están tocando retreta. Basta ya de darle a la húmeda. Recuerda que eres un difunto

Desapareció la visión. Los trasgos se fueron. Membibre se quedó sin fantasmas y yo  con mi melancolía y las ganas de saber más pero nadie ha podido desentrañar hasta ahora los secretos de ultratumba.

Cuentan las crónicas por ahí que los Parra somos judíos conversos y no sé yo. No me parece a mí. Lo único que somos muy rezadores, algo mirados para el dinero sin ser tacaños. Cuando estamos en oración balanceamos el cuerpo. Nos gusta estudiar. Vamos por el mundo cargados de  libros. Nos prueba el traguillo. No somos lujuriosos pero nos encanta comer. Así que nos vendrá muy bien el ayuno cuaresmal pero no nos queráis meter en el mismo saco que ese don Benjamín el sacamantecas de niños palestinos o el Trump que es un venado. No los Parra no pertenecemos a esa estirpe.

─ Puede que seáis los de la Numero Trece perdida. ─Pues a lo mejor. Quién sabe. Nadie puede decir que este cura no es mi padre.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

viernes, 20 de febrero de 2026

 VIVA NUESTRA POLICÍA NACIONAL QUE VELA POR NUESTRA SEGURIDAD. UNA GOLONDRINA NO HACE VERANO

Viva la Policía Nacional. El contubernio está machacando a nuestros guardias. Posiblemente haya garbanzos negros en la familia pero una golondrina no hace verano. Tuve varios agentes de la Benemérita en mi familia y mi primo Bene el de Cozuelos una bellísima persona fue un digno uniformado de los “grises”, cumplía a rajatabla el reglamento. Su hijo es comisario y tiene por delante una brillante carrera.. Lo estarán pasando mal con esta campaña de acoso y derribo (esto no viene de aquí, me tiembla la mano en los papeles de Epstein,) soy un viejo periodista sin adherencias políticas. España es mi divisa)  Yo acuso.

El que un capullo le haya metido mano a una compañera para tocarle el pirulí es comprensible y humano pues ya se sabe lo de la jodienda no tiene enmienda y parece ser que la tía estaba muy buena pero no entiendo el escándalo que se ha preparado. Los ingleses describirían la situación con un refrán:

─They make mountains of mole hole (convierten la guarida del topo en una montaña)

Más carnaza para los leones carroñeros… los cuales se escandalizan de una situación puntual y luego propalan el amor libre, las relaciones abiertas, el folleteo. Doble moral. El gran caucus me parece que quiere cargarse a Sánchez ¿Por qué? Fue el único estadista que tuvo cojones para denunciar el genocidio gazatí y de esa ladera israelita bajan los cantos rodados. El periodismo carnicero ya tiene un buen afrecho

─Es usted un conspiranoico, don Verumtamen

─Que bah. Yo me la cojo con papel de fumar

 

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

 

EL DÍA DE SAN SILVINO

Era el 17 de febrero un día especial. Era la onomástica de mi padre y allí fui a rezar por él a la iglesia de mi pueblo. Tirón de orejas, papá doquiera estés. Seguro que en el cielo gozando de la amistad de tus camaradas artilleros y del amor de tus hermanos pero sobre todo el de mamá. 

Ya sé que es difícil a día de hoy creer en la comunión de los santos, en la predestinación pues nacemos para la eternidad cuando el alma se separa del cuerpo. Ya sé que a día de hoy cuando todos creen en lo de acá abajo es muy penoso en lo que queda allá arriba. 

Pero yo sigo creyendo que hay vida después de la muerte. El hic et nunc (aquí y ahora) de la rabiosa actualidad no me vale. Porque esta vida es tránsito, pasaje, según el credo de Nicea. 

Morimos en la esperanza de la resurrección.

El día 17 de febrero era un día entrañable. Papá venía del cuartel una hora antes y le aguardábamos mirando por la ventana cruzar el puente de Valdevilla.

Nanito el hermano pequeño salía  escopetado a darle un beso echándose a sus brazos. Mi padre que era un artillero muy fuerte pues le llamaban el Sargento Fuerza y era capaz de coger con las manos dos proyectiles del quince y medio le subía a lo alto al pequeño.

El Nanito siempre estaba acatarrado, le colgaban dos mocos como dos candiles debajo de la nariz a quien alumbras, Luis Fernanditgo, hijo y casi le disparaba a las alturas.

 Otra cosa: Nanito, recién destetado y con cuco[1] debajo del mandil siempre estaba con el culo al aire. Arrópate hijo. 

Hoy hace un día perverso, decía mi padre, y en verdad eran días siniestros aquellos 17 de febrero en Segovia.

Si no nevaba, helaba y si no helaba chaparreaba, hacía un frío de los cojones.

Mamá había preparado un cocido para chuparse los dedos con tocino y con bola porque a mi padre le encantaba aplastar el tocino contra la rebanada de un chusco que traía del cuartel.

Para postre unas mantecadas que había horneado mi madre en la cocina de leña. Papá que nunca lo vi borracho. Bebía con moderación, que no faltara el vino a las comidas; daba un par de tientos al jarro de los que había mandado el abuelo de la cosecha del majuelo de Valtiendas.

Aquello no era vino. Era canto gregoriano. Lo busqué yo por mil tabernas y ya no se produce. No producía clavo ni te quedaba resaca.

Por desgracia a mí se me ha quedado la añoranza de aquel mosto sin sulfitos ni polvos que no emborrachaba y daba fuerzas. Al cual hoy lo denominan vino de la ribera.

Después, café, copa y puro. Poníamos Radio Segovia. Peticiones del oyente. Música al canto. Madre escuchaba la radio mientras cosía “Lo que nunca muere” o el “Consultorio de Elena Francis y la jornada la pasábamos divinamente al amor de la lumbre jugando a las cartas los hermanos”. Iban creciendo los días y apuntaba la primavera.

Algunos años ya habían crecido los almendros del Terminillo aquella finca en la ladera de la Lastrilla según se sale de Segovia pero casi siempre se helaban.

¿Y quién era san Silvino? Un santo godo obispo de Toulouse muerto en 718 y cuyas reliquias se guardan en un monasterio de los Países Bajos. El P. Croisset en su biografía dice era muy penitente.

Llevó toda su vida cilicio, una carlanca de púas apretándole la cintura que no se quitaba ni para dormir (mirabile dictu)[2]. Casó al rey Chigberto con su esposa Adelaida, hizo una peregrinación a Jerusalén y predicó el evangelio a los francos.

Agrega este biógrafo que era de cabellos rubios, alta estatura, fuerzas formidables. Justo como papá, que era tan forzudo como un buey. Dios lo tenga en su gloria y que nos espere allá muchos años

 

18 de febrero de 2026

domingo, 15 de febrero de 2026

 

BOCACCIO

YO leía a Bocaccio a la luz de una linterna en mi camarilla cuando era seminarista. Sus aventuras galantes me hacían reír Y soñar. También me la meneaba. A los dieciséis años mis hormonas estaban revolucionadas. No daba paz a la mano. Era un libro prohibido en el seminario. Venida la inspección de visita en seminario, le faba la vuelta al lomo de la novela y ponía otra etiqueta “Las fundaciones de Santa Teresa de Jesús”.

El libro nos remonta a los tiempos medievales cuando la Peste Negra se llevó por delante a media Europa. Un grupo de damas y caballeros florentinos con ganas de vivir y olvidar la guadaña de la gran pandemia de 1348 salían a las afueras de la ciudad a tener un día de campo, cantaban, bailaban, retozaban y cada uno contaba una historia.

 Lúbricos cuentos picarescos, burlas, engaños, maridos cornudos, malcasadas salidas, novicias que caen en las garras de capellanes libidinosos. En fin, el tema eterno de la jodienda que nunca tuvo enmienda. La historia que más hilaridad ha causado en todas las naciones creo que fue la del Hortelanillo de las Clarisas que se hizo pasar por mudo y un día una de las monjitas mientras estaba podando un manzano subido a una escalera dos monjitas observaron sus garantías─ estaba mejor dotado que un carabinero─.

Vieni, vieni anchio. Ven pa acá─ le dijo una monja a su compañera.

─No le llames. Tenemos voto de castidad

─A nadie le importa. Lo metemos en la cabaña y probaremos lo más delicioso que hizo Dios, el mayor goce para una mujer el ser poseída de varón

─Uf. Hermana. ¿Y si se entera la madre superiora?

─ Nadie lo sabrá. El hortelano es mudo

El gran Pier Paolo Passolini narra la escena de este cuento bufo tan tierno como picaresco y enfoca la cámara y muestra que todas las monjas estaban observando el trajín desde la ventana de las celdas. Desde esta contemplación a todas las monjas se las iba pasando por la piedra pero cuando la madre abadesa reclamó sus servicios, el hortelano cansado habló:

─No puedo más. Estoy  exhausto─ gritó el hortelanillo. Y a mí su descorazonamiento me recuerda una canción castellana de aquel bercero al que no le pagaban renta sus monjas y les envió el recado por el órgano música cantada y si el nabo se me nace y la pija se me pone tiesa el primer nabo que plante será el suyo, madre abadesa

Qué se le va a hacer. Era la edad media y sus reverencias la tenían bien puesta. Verdaderos garañones con sotana. Nada de mariconería. Virilidad a punta pala.

 

─ Milagro.

Se produce una revolución en aquel convento de clarisas. Redoblan las campanas y corre la voz por toda la Campania de que por intercesión celestial un mudo ha recobrado el habla. Son organizadas peregrinaciones para ver al santo.

Su bellaquería se trasformó en santidad y en otros episodios el gran escritor del Renacimiento italiano, tan imitado en España, pasa la cinta por las costumbres depravadas de los eclesiásticos sin que esto fuera óbice a la gran fe. Creo que Bocaccio critica el celibato y el abuso del pecado cometido por los clérigos incontinentes. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota y para gozar de sus feligresas sin que se enterasen sus maridos utilizan las más sutiles ardides.

Pier Paolo Passolini y Giovanni Bocaccio santos de mi devoción orate pro nobis.

Ya confirmé que mi fe no es un problema de bragueta

Domingo, 15 de febrero de 2026

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

 

POR QUÉ ESTA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA ES ANEPIGRAFA. PERO ANTONIO PARRA DESCUBRIÓ QUE TENÍA PADRE Y MADRE ANDRES LAGUNA QUE NO QUISO FIRMARLO POR MIEDO A LA INQUISICIÓN, ERA UN CONVERSO

 

VOLVIENDO AL LAZARILLO DE TORMES

 

Yacemos en casas de poco trigo dados al trato torpe con las mulas del diablo que es como llamaban en Toledo a las barraganas de los clérigos pues más vale fortuna que caballo ni mula y al hombre desdichado la puerca le pare perros, nos movemos entre motolitas que parece que nunca rompieron un plato, curas torvos, mercedarios visitadores que en un año gastan más zapatos que todo el convento, clérigos avaros y crueles como el arcipreste de Talavera que por poco casi le rompe la crisma al pobre lazarillo en la creencia que le sisaba los bodigos y ermitaños santurrones que al morir dejan una prole de muchos hijos habidos con las beatas que visitaban su cenobio.

La segunda parte es un ataque a la moralidad laxa del clero del s. XVI en toda la regla.

Yo descubrí quién era el autor del lazarillo que no fue otro que Andrés Laguna capellán del emperador Carlos V y su protomédico, experto en hierbas medicinales y en eso me afirmo. 

A lo largo de toda la obra que se lee de corrido como una gran novela que es pese a los lances exagerados he descubierto muchos refranes, idiotismos y segovianismos que escuché en boca de muchos viejos cuando era niño.

Más vale fortuna que caballo ni mula. Ser como la encina que solo da frutos a palos y los de Segovia estamos bien vareados, somos gente resignada que acepta el dolor con una sonrisa aunque nos queme la rabia por dentro.

─Lázaro, engañado me has.

─ ¿Cómo dice, tío?

─Yo comía de dos en dos y no me decías nada─ le dice el cruel ciego en el pasaje del racimo de uvas que les regalaron los vendimiadores de Oropesa.

El ciego maldito fue su maestro que le inició en la universidad de la vida. Lázaro espabiló. En pago al coscorrón contra el toro de mármol de Salamanca y la treta de beber el vino del jarro por un canuto lo dejó estampado en un barral. Y no olió el poste.

La segunda parte de la obra parece haber sido redactado por una pluma diferente pero muy experta en conocimientos bíblicos.

“Vana es la industria humana e inane su sabiduría cuando Dios no la guía”. 

Esta sentencia sólo pudo ser escrita por un converso y el doctor Laguna procedía de la judería de Segovia.

 Quiero creer que a pesar de haber recibido órdenes mayores seguía practicando de oculto la vieja Ley pero no podía ser el cuervo más negro que sus alas. Por todo el libro flota el pavor a la Inquisición. De ahí que Andrés Laguna que era amigo  y fámulo del emperador Carlos V no lo firme con su nombre.

 El protagonista lidia con su desventura. Es un vagabundo sin suerte que sabía ayudar a misa. Sus problemas con la justicia dan con su cuerpo en galeras.

Es compañero de cama de atunes y bogavantes. Ocurre un naufragio y la narración de la tempestad es de una categoría descriptiva magistral.

El náufrago es recogido por unos pescadores que lo meten en un tonel creyendo que era una sardina de gran tamaño y van por Castilla exhibiéndolo como si fuese un hombre pez como atracción de feria.

Hay un aspecto que soslayé o no reparé en él por inadvertencia al escribir mi libro sobre Andrés Laguna escribió el Lazarillo.

Dije que el protagonista era el hambre. En cambio después de una segunda lectura no estoy tan seguro porque hay también sexo a porrillo, sexo y cuernos.

 Claro que aquí los que jodían eran los curas y los obispos. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota. Mozas del cántaro. Cantoneras. Damas de toldo y arandela. 

“A ningunos me incliné tanto como a los eclesiásticos por ser gente secreta, casa, rica y paciente”  comenta una de las visitadoras del P. Anselmo el ermitaño. Aquellos reverendos cataban la mejor tajada. No habían aparecido aun los pederastas. 

Los frailes se constituían en garañones que afirmaban la pureza de la raza. A la sazón el sexo no era preocupación de los pobres hambrientos que no llevaban vida tan regalada.

─Lázaro de Tormes cálate el sombrero para que no se te vean los tochos.

─Pues mírese bien a los suyos bien a los suyos, su reverencia ─ le dijo a un abad amante del vino que, cuando le invitaban bebía más que un saludador.

 Cuando a Lazarillo lo casan con la querida del arcipreste de Toledo y en el pasaje del eremita que engendró una  reciella de rapacines, hijos naturales. 

Lazarillo se resigna a su suerte, sufre y aguanta porque en España el que aguanta gana y se echa novia a una mondonguera que le da de comer morcillas y lo viste con una pelliza de raja segoviana con lo cual pudo aliviar su desnudez porque “desnudo nací, denudo me hallo, ni pierdo ni gano" y así sucesivamente.

 Este libro que nos hizo reír y llorar a generaciones es epitome de la grandeza y contundencia de la lengua española

Miércoles, 4 de febrero de 2026