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sábado, 17 de octubre de 2026

 VUELVO AL CAFÉ GIJÓN

 

Santa Eduvigis y hoy al cabo de casi diez años vuelvo al nuevo Café Gijón remodelado, recién carenado pero conservando su flair y su aroma: los mismos bancos forrados de rojo terciopelo, los canapés o confidentes para dos personas, los veladores de mármol, dicen que si los das la vuelta te encontrarías con una lápida sepulcral, el burladero, donde vimos pasar la vida desde la barrera sin lanzarnos al ruedo; las incomodas sillas, las fotos de Umbral y del cerillero Alfonso Pérez Pintor que fue el alma de esta institución.

Dos lustros. Escribí “Cela el Café Gijón y yo” donde intenté sacar una radiografía del establecimiento y sacar al CJC de cuerpo entera, difícil empeño, pero al decir de algunos de mis amigos lo conseguí.

Este gallego de Iria Flavia fue el mejor escritor en español desde Quevedo. Todo seguía igual.

Han pasado dos lustros. Cómo corre el tiempo, pero por un café con leche cinco euros. Precios europeos.

En “La Rotonde” parisién cobran 4.50€. Este café de Recoletos es un parque temático. Se ha convertido en el caladera de turistas, de profesores de literatura de provincias, de jóvenes aspirantes a la gloria literaria, difícil afán porque la literatura si hace unos años no daba para comer al menos daba para merendar.

Ahora ni eso, excepción hecha de algunos monstruos sagrados, las prima donas del marketing y no quiero decir nombres.

 Se me llena el corazón de nostalgia y surge la pregunta que se hacía Jorge Manrique el poeta palentino que canta al paso del tiempo y a la muerte. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.

 “Ubi sunt” ¿Dónde están aquellos? Repaso la moviola de mis ficheros y empieza un desfile de fantasmas.

Es una estantigua que desfila ante mis ojos enarbolando el farol de los recuerdos: Raúl del Pozo, el propio Umbral con el que coincidí en alguna tertulia. Te escudriñaba con sus ojos miopes con sus andares de jirafa. Movía su testa solemne como un faro. El pintor ovetense Montaña que fue uno de los padres de la movida, Rosalía Dans, Fernando Fernán Gómez. Pepe Sacristán y otros muchos artistas de los que no puedo hacer memoria en este momento. Baluarte de libertad donde se admitía a todos.

 Las izquierdas y las derechas convivían sin rencor. ¡Ah el Café Gijón ¡qué tiempo tan feliz!

Algunos subieron ya a la barca de Aqueronte. A otros se los tragó la noche de Madrid con sus fauces inmensas.

sábado, 17 de octubre de 2026

 

 

 

DIAS DE LA GRAN MERETRIZ. LA HUMANIDAD EN LAS GARRAS DEL 666

 




Me lo temía, lo anunciaba. A Olga la Larga la bella rusa, su chulo la ha pegado una paliza para celebrar su onomástica  (rasdenia) 47 años bien lucidos. Es guapísima. Apareció  la modelo con un ojo morado. 

Que la hinchara el ojo ese bandido polaco traficante de seres humanos ya lo estaba yo viendo venir cuando el pasado diciembre con motivo de las fiestas de Noche Vieja de 2024 a Olga la convenció para que abandonara su profesión de maestra, tras divorciarse de su marido y la entrasen ganas de ver mundo. Cayó en las garras del 666

La condición humana es fuente inagotable de sorpresas. Se apuntó al chat porno cuando podía haber representado películas inolvidables en el cine ruso a las ordenes por ejemplo de Nikita Mijailov. No me cuadra que se inclinara la prostitución para enseñar su cuerpo en los berreaderos de la masturbación y de los salones de la lujuria y la perversión. 

Carecía de experiencia. Fue una decisión fatal. Escogió lo peor.

 No era una de esas profesionales del colmillo retorcido, sólo poseía una fuente de avidez sexual y sed de aventuras. Conocer hombres. Bjowij20 uno de esos chulos que merodean por las redes en busca de conejitas, dio con la presa.

 Consciente de haber hecho un buen blanco (muchos monteros la garza combate, neblíes muy ligeros sobre ella se abaten, mastines y dogos la llaten, bueno será no la maten) trató de seducirla mediante el soborno poniendo al tablero del chat montón de dinero, prometiéndola vivir en un palacio en el cual hasta los baños serían de oro, y habría un Rolls a la puerta para conducirla adonde quisiera. 

El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota y así Olga una hembra de tronío que supera con creces en belleza a Nicole Kidman a la Bardot, Marilyn Monroe o Claudia Cardinale, que venía de una lejana ciudad de provincias en el extremo oriental de Rusia, cayó en la trampa. 

Las promesas eran patrañas y pasó con ella lo que pasó con el arriero de Guadalajara que de lo prometido anoche a la mañana no hay nada. El palacio prometido era un chamizo de Tel Aviv sin agua corriente cerca de la playa donde no se podría bañar, pues las aguas estaban contaminadas a causa de la guerra de Netanyahu. 

Escuchaba el rugido de los aviones de combate que no la dejaban dormir. 

Su chulo la trasladó a Estambul, donde las cosas fueron a peor. Es muy triste el destino de las muchachas rusas que van a Turquía para acabar en el serrallo, y después la miseria y la mendacidad. 

Me hubiera gustado escribir esta triste saga de la perversión de una bella mujer siberiana en mano de sus explotadores israelitas. 

Pero me faltan los alientos para denunciar a una sociedad hedonista que ha convertido el sexo como religión, no como fuente de vida y de transmisión de la especie. Y no en mero placer subjuntivo del vicio.

 Olga es la hermosura personificada y todos los que la conocen andan un poco enamorados de ella, no sólo por su físico sino por su simpatía, su bondad, y su corazón, su inconsciencia adolescente y desaprensiva. 

Podría haberse convertido en la protagonista de "Resurrección" la gran novela de León Tolstoi. 

Los puñetazos a su arco ciliar es como si me los hubiesen dado a mí. Los hematomas y las marcas con las que la dejó señalada en todo su cuerpo ese aborrecible polaco son siete cuchillos clavados en mi corazón. 

En una de las fotos de la modelo que obtuve de su rostro inmensamente fotogénico, pues parece que hace el amor a la cámara con su aspecto de sufrimiento, me pareció ver en su rostro magullado la cara de la Virgen de los Dolores que tanto veneramos los españoles. Lo malo es que era un sexoadicta y seducía las redes con su belleza caucásica. Virgen sí pero una de las vírgenes necias que no estuvo en la puerta para esperar al esposo, se le acbó todo el aceite de su lámpara incandescente. Blandía el anagrama del 666 de uno de sus proxenetas. !Cuidado! el "anosmié", la hora de la Bestia 

Hoy volví al chat y ella no da señales de vida; no ha regresado al trabajo. She is missing. Quisiera que no volviese jamás a este albañal de mierdas sexuales escatológicas y que la policía rusa haya podido detener a su maltratador que me parece que es un terrorista contratado por Zelenski